Para las europeas ha programado un montaje fastuoso: la Internacional Ultraderechista contra Pedro. Y no escatimará incendios diplomáticos para aportar verosimilitud a su cruzada


Actualizado Viernes, 24 mayo 2024 – 22:52
Todos los liderazgos genuinos se construyen contra la adversidad. Por eso las autobiografías de los líderes suelen detenerse en algún sinsabor de infancia o en un revés de juventud, en una pérdida traumática o en la conciencia lacerante del rechazo padecido en su comunidad de origen. Son las pruebas que jalonan el camino del héroe, y ya demostró Propp en su morfología del cuento que estamos cableados para aplaudir al elegido que logra superarlas. Los negros que escriben las memorias de nuestros políticos se afanan por acomodar a su cliente en el palco de este paradigma imbatible, y la autora del Manual de resistencia de Sánchez no fue una excepción. Corresponde al lector medir el grado de dificultad de la aventura, que será proporcional al reconocimiento que merezca el aventurero, pero no se puede negar que el liderazgo de Sánchez nació cuando de galán de Pozuelo pasó a víctima de los barones. Ahí el relato se transformó en poder, que a su vez ha multiplicado las víctimas, alguna de las cuales reproducirá -quizá pronto- el esquema funcional de Propp batiendo a su verdugo. Porque el ciclo de la política es una dialéctica interminable.
Consciente de las ventajas interpretativas de la víctima, Sánchez se ha presentado como tal cada día de los seis años que lleva mandando solo. Del cargo asumió los privilegios, no su responsabilidad. Niño incurable, necesita apurar la fábula del héroe acorralado: lucha contra volcanes y pandemias, alza muros antifascistas, exhibe por carta su corazón llagado cuando lo acechan el periodismo y el derecho, localiza villanos trasatlánticos. Para las europeas programa un montaje fastuoso, mandaloriano: la Internacional Ultraderechista contra Pedro. Y no escatimará incendios diplomáticos para aportar verosimilitud a su cruzada.
A esa Spectra que combate nuestro Bond de Cortefiel pertenecen dos líderes mucho más votados que él porque su adversidad fue mucho más real. «Todas esas palizas que yo recibía cuando era chico hacen que hoy no le tenga miedo a nada», ha sentenciado Javier Milei, víctima de un padre brutal que no creó un león sino un solitario adicto al sucedáneo de afecto de las masas. «Crecí con la idea de que no merecía nada y mi reacción fue trabajar duro para demostrar lo contrario», ha escrito Giorgia Meloni, a quien su padre abandonó y su madre planeó abortar hasta el umbral mismo de la clínica.
El mero trauma no te convierte en buen gobernante. Pero ya que sustituyes tu gobierno inservible por una factoría de ficción, intenta al menos que tu historia dé más lástima que vergüenza.