14 de abril

Hoy 14 de abril, auguro que volverán a ensalzar a la República los que más deberían callar. Los españoles, desde mucho antes de la reconciliación política de la Transición, quisieron olvidar una República sectaria que dio lugar a una guerra entre hermanos. Pero con Zapatero las izquierdas volvieron al revanchismo. ¡Como si no estuviese ya claro la decisiva responsabilidad izquierdista en la traída de la guerra, tal como han demostrado Payne o Bolloten! Ellos, entre otros, han rebatido la versión de la historiografía predominante hasta hoy proveniente del estalinista Tuñón de Lara, que busca encubrir el totalitarismo del Frente Popular. La República no fue para las izquierdas sino un trampolín hacia la revolución, como así lo manifestaron sus periódicos, sus documentos, y sus hechos. Ya desde un principio promulgaron una constitución “de izquierdas”, toleraron los ataques a iglesias, prohibieron la enseñanza religiosa y expulsaron a los jesuitas. Después hubo tres insurrecciones anarquistas, y tras la victoria electoral del centro derecha, socialistas y separatistas dieron un golpe de estado. Lejos de pedir perdón, urdieron la indigna campaña de “la represión de Asturias”, que avivó el odio de los que en el 34 no siguieron a los revolucionarios, pero en el 36, ya sí. Alcalá Zamora –otro gran culpablecortó la legislatura del gobierno conservador para convocar unas elecciones realizadas en medio de un clima de guerra, y que fueron amañadas por las izquierdas en la Comisión de Actas. Tras ellas llegó la ilegal destitución presidencial, y la Primavera Trágica de las ocupaciones, la amnistía a los golpistas, la depuración de tribunales y maestros, y la reanudación de los asesinatos políticos, sobre todo de las izquierdas, ante la pasividad gubernamental. La protección socialista a los asesinos del líder derechista, Calvo Sotelo, fue la chispa que hizo levantar a media España contra una República que dejó de serlo del todo tras la entrega de armas a los revolucionarios. A partir de ahí, los republicanos no revolucionarios son perseguidos: profesores universitarios (el 80%), ministros, militantes lerrouxistas y la gran mayoría de escritores, huyen de la España frentepopulista, en el 36, y no de la franquista, en el 39, como dice el mito.

Enlace al artículo.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies