¿Quién es la casta?

Casta es un término que ha puesto de moda el grupo Podemos para designar a una clase política que usa el poder para su propio beneficio. Una clase política de la que Podemos se excluye a sí mismo, a pesar de que ya reúne indicios de irregularidades -el caso Errejón- que aunque sean minucias en relación a los casos de corrupción de los grandes partidos, no se corresponde con la exquisitez moral con la que se presenta. La corrupción está unida al poder de gestionar dinero público. ¿Y por qué sólo a lo público? Pues porque la corrupción privada es evitable por el ciudadano. Por ejemplo, una universidad privada sospechosa de nepotismo puede dejar de ser financiada por sus estudiantes o sus patrocinadores. Lo que no se puede hacer con una universidad pública. La cuestión es que no sólo la clase política, como señala Podemos, maneja presupuestos públicos. La casta impregna a todas las instancias de la administración y a sus allegados. La casta es el estado. Dado que todos los días se toman miles de decisiones administrativas, esas instancias estatales necesitan por definición cierto margen discrecional para decidir. Y ahí es donde se produce el incentivo perverso del abuso de poder, no necesariamente ilegal. Dicho de otro modo, unan poder con naturaleza humana, y tendremos tentaciones de corrupción. Tentaciones que también tendrán los supervisores estatales, sometidos igualmente a las leyes invisibles de la genética burocrática. El problema es que controlar toda esa maraña de decisiones administrativas para impedir la corrupción -como propone Podemos- es por naturaleza imposible. Por seguir con el conocido caso de la beca Errejón, ¿pueden los ciudadanos acaso controlar si cada becado universitario ha sido favorecido por los responsables de su contratación o no? Un inciso: a propósito de la casta universitaria no se pierdan el artículo de Félix de Azúa en El País titulado “Un partido de profesores”: http://elpais.com/elpais/2014/11/28/opini on/1417202506_176244.html. La única manera de combatir la corrupción en serio es aminorar el tamaño del estado y su potestad de intervención. Sin embargo el programa de Podemos no sólo no lo aminora sino que lo multiplica y le asigna más poderes. Por eso su programa no sólo no traerá la solución sino que agrandará el problema.

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