El 7 de octubre se produjo un ataque de Hamás en territorio israelí contra la población civil, 1400 muertos, entre ellos mujeres y niños. Lo que sabemos es que Israel, que es una nación más avanzada que nosotros, tras años de recibir ataques desde Gaza, ha decidido acabar de una vez por todas con Hamás, organización terrorista islámica al mando dictatorial de la franja, manejada por Irán, la potencia de la región que pretende hacerse con la hegemonía de los árabes y exterminar a los judíos considerados (con razón) la avanzadilla del liberalismo «decadente» occidental. ¿Qué paz se puede pactar, como dicen los equidistantes, con una organización que no reconoce a Israel, es más, que pretende expulsarlos al mar?
En 1947, La ONU dictaminó una partición razonable entre dos estados, uno palestino (nunca había existido allí una comunidad política palestina) y otro israelí. Los árabes de alrededor, que no los palestinos, no aceptaron esa resolución, que fue la primera y la más importante de la ONU sobre aquellos territorios, y atacaron a Israel. Desde entonces, los árabes han utilizado a los palestinos como punta de lanza contra los judíos, sin que les importara de verdad la suerte palestina. De hecho, la principale matanza de palestinos la realizó Jordania en el septiembre negro, pero nadie es antijordano.
Tras seis guerras empezadas y perdidas por los árabes, Israel ha ido extendiendo su territorio, en ocasiones saltándose las resoluciones de la ONU, con el objetivo estratégico de tener un colchón, una seguridad militar, frente a un sinfín de dictaduras de cientos de millones de árabes, que no reconocen. su estado, y que de vez en cuando atacan. Cuando un país árabe ha reconocido y pactado con Israel, éste ha cumplido y se ha retirado. Israel se retiró del Sinaí tras el pacto con Egipto. Israel se retiró unilaterlamente de Gaza y Cisjordania, que tienen gobiernos propios.Jordania también ha reconocido a Israel, y ahora iban a hacerlo Arabia Saudí y Marruecos, entre otros. Irán ha proyectado esta estrategia de guerra para impedir estos pactos.
La OLP ha desestimado varios acuerdos de paz que parecían inminentes y que colmaban las revindicaciones de los palestinos, especialmente los de Oslo y Camp David. El pretexto era que debían volver los refugiados a territorio israelí: ¿cómo van a instalarse millones de palestinos en el interior de Israel? En realidad, el propio Arafat dijo que no firmaba porque si lo hacía lo matarían. Cabe recordar que el terrorismo palestino es un modus vivendi, indirectamente subvencionado por países occidentales.
Entrar en Gaza va a ser un asunto complicado. Los terroristas usan a su población de escudo. En guerra siempre se miente, pero los terroristas mienten siempre. Los telediarios españoles se nutren de noticias procedentes de Hamás. Las exageraciones y mentiras predominan, como la del hospital que fue alcanzado en realidad por cohetes palestinos; esto no quiere decir que no haya que lamentar vidas civiles en Gaza. Hay que decir que por primera vez en cuarenta años, en España se empieza a oir la argumentacion judía, el relato. En Cádiz ya se lee en la prensa socialdemócrata algo, aunque a lo más que llegan es a la equidistancia. Me congratulo pero no es sufciente.
Israel es un país como nosotros. ¿Alguien piensa que España tiraría contra hospitales en una supuesta guerra con Marruecos? La prensa española posterior a la Transición es de educación «progre», y en el pack educacional va incluido el defender a los palestinos, (es decir, a sus organizaciones terroristas), aunque la mayoría no tiene ni idea del conflicto. En Cádiz, todos los días se oyen mentiras y barbaridades al respecto., sobre todo sobre «la ocupación» y «el genocidio». Hay que ser críticos con Israel, pero tener claro quienes son los malos.
Trump es un histriónico de formas impresentables pero bajo su mandato los gamberros internacionales se mantuvieron paralizados. Irán perdió su financiación a costa del petróleo y se forjaron los acuerdos entre israelíes y algunos países árabes. Jerusalén fue declarada la capital de Israel. Todo esto es políticamente incorrecto, pero es la verdad.