***El todero que vino el otro día a mi casa de Sevilla a arreglar persianas y colgar cuadros también me lo dijo: ¿por qué te has venido a Sevilla si eres de Cádiz? Es el enésimo sevillano, siempre poco arraigado o no «sevillita», que me lo dice, piensan en el mar, la playa y en el insoportable calor de Sevilla; yo les digo que vivo en las dos partes en que se divide el mundo (Villalón), Sevilla y Cádiz, en verano, o sea, casi medio año, en Cádiz, ahora ya en Conil, y en otoño-invierno, unos 7 meses, en Sevilla. Además, viajo todas las semanas a Cádiz capital para grabar mi programa de entrevistas y comer con mi hija y mis amigos. Es un privilegio vivir entre dos maravillosos mundos que están a menos de hora y media.
***En el Cádiz cf, el que con seguridad es bueno es el entrenador, según reflejan los datos objetivos. El año pasado cogió al Cádiz, con los mismos futbolistas de la primera vuelta, en puestos de descenso, y si sólo tuviésemos en cuenta la segunda vuelta, el Cádiz hubiese jugado el play off a Primera. Este año, con muchos jugadores nuevos que están por verificar, ya está a un punto del primer clasificado. Hay que renovarlo ahora, que costará menos. Por otra parte, lo de este Presidente es de aurora boreal, después de haber estado cuatro años en Primera, somos de los últimos en masa salarial autorizada. ¿Qué gestión es esta Dios mío de mi alma? Está bien protestarle, pero es incomprensible que la afición no demande la vuelta de Quique Pina.
Los menos sectarios de la izquierda gaditana hablan de Teófila Martínez y Cayetano del Toro (por cierto, fue el que tiró las murallas) como los mejores alcaldes de la Historia de Cádiz, en el sentido de que sus gestiones mejoraron esencialmente el urbanismo de la capital. Se saltan, claro, a los Carranza (y a Valverde, del que hablaremos otro día). Pero tanto Ramón, como su hijo José Leon de Carranza, fueron dos grandes alcaldes de Cádiz que pensaban a lo grande para su ciudad. Además de la potenciación del turismo, o la recuperación urbana de Cádiz tras la explosión, basten dos logros para resumir sus respectivas gestiones, como el estadio Carranza en 1955 y el puente de 1969. El caso de Teófila es muy especial: construyó el nuevo estadio, impulsó el nuevo puente, uno de los mejores de Europa, impulsó la construcción de la nueva estación, el nuevo hotel Atlántico, y soterró la vía de tren, consiguiendo una nueva avenida semiverde para la ciudad que posibilitó la unión de la red urbana. Ahora va a conseguir ampliar considerablemente el muelle de Cádiz y unirlo a la ciudad. Creo que esta mujer se merece una gran homenaje en vida, ya, un homenaje que esté por encima de la mezquindad de la lucha política cotidiana.
***En general, el profesorado español de la pública sólo es superado en izquierdismo por el periodismo-leninismo (las mareas blancas tampoco andan a la zaga). En estos días, el claustro del Instituto Columela ha puesto una bandera palestina en su entrada (ay si los viejos catedráticos de pata negra que me dieron clase allí levantaran la cabeza…) y después, tras ser requeridos, un mural.
Vamos a ver, ¿quien es el claustro de un centro público para pronunciarse sobre un tema político? Eso es algo que pertenece a la libertad de pensamiento de cada uno. Si son capaces de esto, qué no adoctrinarán políticamente en las aulas…¿Qué pasa con un padre que no esté de acuerdo con ese pronunciamiento? Pues que se lo tiene que tragar. Como el profesor que disienta, que alguno habrá. Conozco el paño.
Los centros públicos no son entes neutrales y asépticos como pretenden los defensores de lo público, son entramados tomados por sindicatos y funcionarios izquierdistas, y por un profesorado debidamente «adoctrinaddo» en las degradadas universidades públicas. En los centros concertados también dominan los sindicatos y deben obedecer las directrices de la administración, pero siempre presentan más resquicios de libertad. Monopolio, sí, pero un poco menos. La izquierda propone siempre soluciones estatalistas porque entre otras cosas se apropian del aparato de estado, especialmente la enseñanza. Pocos saben que esa es la estrategia que marcó el comunista «moderno» Gramsci, ya no se trataba de tomar el Palacio de Invierno, sino apoderarse de los centros emisores de ideología, como la enseñanza, la cultura y la prensa. Y en ello llevan décadas.