Marcelino por el centro de Cádiz / El comunicado del claustro / Virtudes y valores / Hamás verdugo de Palestina / Reflexiones sobre el conflicto palestino: el último reclamo electoral del pudridero izquierdista / Las manifestaciones de un hijo de Hamás que no verás en la prensa española

***El pasado lunes nos dimos un paseito gaditano por el centro. Siempre me encuentro con amigos. Esta vez ví a Marcelino Porquicho que con su carrito de la compra iba para la plaza: muy de Cadi, Cadi. Marcelino es un hombre de izquierdas de siempre, caletero, afable, lector voraz, 82 tacos que parecen 68 y nacido en el barrio Santa María. Me dijo con toda la gracia que iba todos los viernes a ver a su Nazareno a pedirle ssalud, pero que últimamente cuando el Nazareno lo veía venir se metía para adentro… de lo pesado que era de pedirle siempre lo mismo. ¡Ole! «Esta vez pediré por tí», me dijo. Gracias Marcelino.

Sigamos con el asunto de Palestina y el claustro del Columela. En el comunicado que emitieron se dice que quieren educar “en valores”, especialmente en la «solidaridad». ¿Qué es eso de «en valores»? Los valores humanos se llaman “virtudes” desde la antigüedad greco romana y cristiana, y son: prudencia, justicia, fortaleza, templanza…. La «solidaridad,» palabra perenne en el imaginario progre, no es un «valor», salvo para los comunistas, y significa «adhesión circunstancial a la causa de otros». Es una palabra revolucionaria que usábamos en «el partido», en los 70 para ponernos en huelga en apoyo de otras huelgas y que se ha extendido como sustituto de la palabra que correspondería, «compasión», o de la acepción cristiana, más completa, «caridad».

La vieja sabiduría clásica de las virtudes sigue recogida hoy por el cristianismo clásico y por la doctrina liberal conservadora intelectual, más que política. No soy sectario, sé que algunos socialistas antiguos de los llamados «de cátedra», algunos de la Transición, y otros socialdemócratas actuales alejados de la vileza sanchista, también albergan virtudes a la manera clásica. Aunque el socialismo en sí alberga un error moral fundacional, pero esa es otra cuestión.

***El principal enemigo de Palestina es Hamás, que por cierto también usa esa bandera que el claustro del Insitutio Columela desplegó. Hamás tiene en sus propósitos fundacionales expulsar a los judíos al mar, es decir el genocidio judío, no el aceptar dos estados. La principal resolución de la ONU sobre el conflicto tuvo lugar en 1947 (la resolución 181) y determinó dos estados, el palestino y el judío. ¿Qué paso? Que los palestinos, apoyados entonces por los estados árabes circundantes, atacaron a Israel. No querían un estado. Hoy los árabes que rodean Gaza no dejan ni entrar a refugiados palestinos, tras las experiencias sangrientas que sufrieron cada uno de ellos, con los palestinos dentro.

Hubo una segunda oportunidad perdida de conformar el estado palestino con Arafat, que consiguió ante Clinton y Barat todas las reivindicaciones palestinas en Camp David, menos la vuelta de los refugiados, algo que era ya imposible. Al final, sorprendentemente, en vez de firmar, Arafat, volvió y proclamó la segunda Intifada. Luego confesó que si hubiese firmado lo habrían matado. No quisieron estado.Hamás es un peón de Irán, y tampoco quiere conformar un estado en Palestina, sino aniquilar el estado de Israel.

***La guerra actual tiene fácil término. Que Hamás se rinda y entregue los rehenes. En realidad, Hamás lo que hace es poner a su pueblo de escudo en hospitales mercados, etc., impedir que la ayuda llegue si no es a través de ellos. Es Hamás quién impide el desplazamiento de su pueblo ante las adevertencias israelíes y quien impide que la ayuda externa llegue si no es a través suya. La información está en internet, hay que buscarla… Al final de este texto tienen una muestra.

¿Pero de qué derechos humanos hablan en una guerra a muerte empezada por Hamás de una manera salvaje, tras asesinar a 1400 civiles y llevarse a cientos de rehenes? Hay que pedir responsabilidades de guerra si las hubiere, desde luego; pero los derechos humanos deben exigirse en Cuba, Venezuela o China. La izquierda española se niega a condenar a los regímenes de estos tres países. Hiprogresía pura. El pudridero de la izquierda progubernamental está en estado de histeria porque sabe que el triste escenario palestino, manipulado emocionalmente por una tv que no se esfuerza por comprender el escenario objetivo del conflicto, es el último reclamo electoral que tiene para unir a los suyos, al tiempo que desviar la atención de su gestión y de la corrupción que lo rodea.

Las fuentes que usan los periodistas occidentales, especialmente las tvs, procede siempre de Hamás, sin que nunca lo digan. Esto incluye por desgracia al único telediario crítico con Sánchez, el de Vallés, en Antena 3.

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