***Tras ocho años de sanchismo sin que el gobierno haya hecho nada por la vivienda, empieza la campaña electoral de la izquierda. Da coraje ver cómo utilizan a esa pobre Maricarmen. Los peores son los nuevos clérigos de la antigua ceja, que de un día para otro aparecen para revestirse de compasión humana. Ja. Bardem, Ana Belén (“¿pero a ti te ha hecho algo malo el comunismo en España, Jordi?”) y el más clérigo de todos, Gabilondo. ¿Donde estaban cuando la invasión de Ceuta, los inmigrantes muertos y los delitos contra las chicas ceutíes? ¿Van a pedir perdón por su apoyo a Zapatero?
Maricarmen, en virtud de una ley franquista, se subrogó dos veces a la vivienda de sus padres fallecidos, pero desde 2007 vive ilegítimamente en una casa que vale 2500 euros en el Retiro, negándose a admitir todas la soluciones que le han propuesto. La ley que regula esta situación (bien promulgada) es la realizada por Boyer, del PSOE. Pero la culpa es de Ayuso.
Hoy en día hay miles de desahucios al año dictados por el estado de derecho constitucional, especialmente en Cataluña, donde nadie verá este tipo de agitación de telediario porque allí gobierna el socialismo. Se sabe que habrá miles y miles de Maricarmen, sobre todo a partir de la victoria del centro derecha. Ya han empezado. Ahora hacen esta agitación de masas también para que no se hable del inmenso fango que rodea al presidente y de la traición de Ceuta.
Las soluciones que barajan empeorarán el problema, los propietarios se asustarán más ante la inseguridad jurídica, y sacarán menos viviendas para alquilar. Por otro lado, para bajar precios de compra, hay que facilitar la construcción, menos intervencionismo, menos regulación, bajada de impuestos, todo ello hará que aumente la oferta y bajen precios. Hay mucha demanda tras la llegada de cientos de miles de inmimgrantes.
***Cierta izquierda dice que lo de Ceuta no es una invasión, que es “migración” (vaya palabra, como si los inmigrantes fuesen aves). ¿Pero qué tiene que ver lo que ha pasado en la ciudad ceutí con lo de una patera que llega por ejemplo a Tarifa, con 100 personas inmigrantes pobres? Lo de Ceuta es una invasión (¿pacifica?) organizada por un estado, Marruecos, que quiere apoderarse de una ciudad española y que no le importa sacrificar la vida de su gente. Con la complacencia de una izquierda que aborrece la historia de España.
***Me corrijo. No hubo ni ha habido una tercera España durante la Guerra Civil, como pensé durante un tiempo, siguiendo las tesis de Trapiello (a quien continúo leyendo y admirando). El último que me ha convencido ha sido Juan Manuel de Prada. No es que no hubiese demócratas que abominaran de los extremos, los había, pero todos esperaban que ganara el bando menos malo para ellos. Marañón fue uno de los padres que trajo la República, pero durante la guerra, tras apoderarse los revolucionarios del gobierno, se marcha a Francia y trata por todos los medios de ser aceptado por Franco. Lo conseguirá. Lo mismo le pasa a Ortega, que tras encabezar la traída del régimen republicano dirá al poco tiempo, “no es esto, no esto”, en referencia al desborde constitucional izquierdista. Y así Unamuno, Perez de Ayala, Pio Baroja, etc. (no fueron muy precoces estos liberales). Como dice Clara Campoamor, -la centrista huída de territorio del Frente Popular que impulsó el voto femenino en contra en parte de la izda-, la división que se establece entre demócratas, el Frente Popular, y fascismo, el bando nacional, es falsa. En ambos bandos hay antidemócratas y liberales.
Con Franco hay: republicanos de dereha, que fueron mayoritarios electoralmente en la República (los de Lerroux), monárquicos, conservadores, demócratas cristianos, requetés y falangistas (los fascistas propiamente dicho son ateos). Pero todos defienden la propiedad, la unidad de España y el cristianimo.
En la otra parte hay republicanos de izquierda (jacobinos antimonárquicos y anticristianos), anarquistas, socialistas revolucionarios, socialistas moderados (muy pocos y postergados, como Besteiro), comunistas, etc. Son seguidores de utopías redentoras que terminan matándose entre ellos. Para estas víctimas no ha habido ni hay memoria histórica. No interesa políticamente.