Putin: prestigio, decoro, indecencia. José María Carrascal

Lo que nadie puede ya negar es que cuando un grandullón se mete con un pequeñajo o mediano, tiene que imponerse de forma rápida y rotunda

A la espera del gran contraataque que prepara Kiev

El presidente de Rusia, Vladímir Putin

El presidente de Rusia, Vladímir Putin AFP

José María Carrascal

JOSÉ MARÍA CARRASCAL

08/05/2023 a las 00:05h.

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Quería ser el nuevo Zar de todas las Rusias y mucho apunta a que puede darse por contento con salvar el pellejo. Vladímir Putin comete errores como el que se hunde cada vez más en arenas movedizas. ¿No se da cuenta de que acusar a los ucranianos de lanzar un dron contra el Kremlin para matarlo les está dando una potencia militar extraordinaria? Que luego acusase a los norteamericanos de planear el atentado con los ucranianos ejecutándolo sólo muestra su desconcierto y miedo. Como el dormir cada noche en un lugar distinto y secreto.

Y no les digo nada de la nueva ofensiva para tomar Kiev, de la que nadie habla. Ofensiva, de guerrillas, la de los ucranianos que resisten en el Donbass mientras preparan la grande para cuando sus tropas se hayan familiarizado con las armas cedidas por la OTAN, mucho más efectivas que las rusas. Es lo que impide a Putin dar la orden de avance temiendo que el desastre sea mucho mayor que el de su primer ataque a Kiev y que queden cercados enteros cuerpos del Ejército.

Encima, Yevgueni Prigozhin, jefe de la única división que está dando allí el callo y los muertos, el grupo Wagner, compuesto de mercenarios, expresidiarios muchos de ellos, ha amenazado con retirar sus tropas si no se les facilita las municiones que pedían para defenderse. Al parecer, se las han prometido. Pero ya veremos, pues en aquel frente cambian las cosas cada día. Siendo incluso posible que los rusos anden escasos de municiones y las reserven para los bombardeos de las ciudades ucranianas, incluidas escuelas, hospitales, museos, teatros, viviendas.NOTICIA RELACIONADAPlay Video

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Lo que nadie puede ya negar es que cuando un grandullón se mete con un pequeñajo o mediano, alegando razones que muy pocos comparten, tiene que imponerse de forma rápida y rotunda. Si la batalla se alarga, como está ocurriendo en aquella esquina de Europa, la tiene perdida. El problema es que Ucrania, la agredida, no puede perder aquella guerra si no queremos establecer un pésimo precedente. Lo malo es que tampoco una superpotencia puede perderla por razones de prestigio. Y lo peor de todo, que no puede hacerse decoroso lo que es indecente.

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