Proceso destituyente. Por Federico Jiménez Losantos

Socialistas, comunistas, etarras y golpistas, dueños del Poder, han iniciado por su cuenta, sin consultar a los españoles, un proceso destituyente que nos priva de la soberanía

Carlos Lesmes (i) y Didier Reynders, en Madrid.
Carlos Lesmes (i) y Didier Reynders, en Madrid.CGPJCGPJ/EFE

Manuel Aragón instaba ayer a los dos partidos que se han repartido el Gobierno, no siempre el Poder, en los 40 años de democracia, a renunciar a las cuotas del CGPJ o Gobierno de los jueces, porque, en el ejercicio de la Ley Orgánica del 85 sobre el Consejo, han incurrido en lo que el Constitucional advirtió en el 86 al admitirla: convertir un poder independiente en dependiente de la composición partidista del Legislativo y el Ejecutivo; y destruir la separación de poderes que proclama la Constitución.

Coincido, pues, con Manuel Aragón en que las cuotas son absolutamente anticonstitucionales y deben desaparecer. Al menos, para volver a los 12 de 20 vocales nombrados por los jueces, pero, como pide la UE y dada nuestra experiencia, todos. ¿Que las asociaciones repetirían los vicios partidistas? Puede. También los jueces dictan sentencias ideológicas por sectarismo o miedo a la opinión, pero son libres de hacerlo. Si los nombran los partidos, no.

En lo que no coincido es en valorar positivamente al TC al dar por constitucional la ley felipista que alteraba la Constitución. Su obligación, como en la sentencia de Rumasa, la ley del catalán o la legalización del partido de la ETA contra la sentencia en firme del Supremo, era evitar que la Ley se incumpliera, y lo que hizo fue facilitarlo.

Hay además una situación de emergencia que hace más necesaria que nunca esa abolición de las cuotas en el CGPJ, y es que bajo Sánchez un ministro de Justicia declaró en el Congreso que España está en «proceso constituyente». Lo que Campo proclamó era que socialistas, comunistas, etarras y golpistas, dueños del Poder, han iniciado por su cuenta, sin consultar a los españoles, un proceso destituyente que nos priva de la soberanía y anula a la nación española como sujeto político y base del orden constitucional. Esos partidos, encaramados al Legislativo y al Ejecutivo, sólo esperan a poner a Pumpido, el que dijo que «no vacilaría en manchar su toga con el polvo del camino», en el Constitucional, para legalizar el hurto de la soberanía y facilitar, por cuotas y a plazos, el despiece de la nación.

La clave de todo es esta: nos han destituido como dueños de España. Unos malhechores, jueces incluidos, quieren asegurarse unos años de poder a cambio de robarnos la nación. Hay que pararlos ya. Pero ya.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies