Lecturas. RZP

Aunque creo no haberme perdido ninguna de las grandes novelas clásicas, especialmente las españolas, confieso que desde hace años leo poca narrativa; la necesidad de que me cuenten historias me la procura el cine, y ahora las plataformas televisivas, que por cierto me dan la oportunidad de disfrutar del cine que más me gusta, el clásico. Además, ¿Quién necesita de novelas estando ahí las reflexiones y ensayos de Montaigne, Jules Renard, Josep Pla, Vargas Llosa, Ignacio Peyró, Chesterton, Xavier Pericay, Jean Francois Revel, Wiesenthal, Savater, Andrés Trapiello o Stefan Zweig, entre otros? La mayor parte de los libros que leo, y leo bastantes, tratan de historia, política, sociología, biografías, memorias, viajes, reflexiones….

Dediqué muchos años a leer a los mejores liberales clásicos y actuales, y a constatar la superioridad argumental y práctica del liberalismo frente a otras doctrinas políticas, especialmente de la izquierda, de donde yo provenía. Por citar algunos autores de memoria: Hayek, Von Mises, Milton Friedman, Popper, J.F. Revel, Raymond Aron, etc. He tenido la suerte de conocer personalmente a los grandes liberales españoles, Pedro Schwartz, Carlos Rodríguez Braun (que prologaron sendos libros míos), Antonio Escohotado, César Vidal, Daniel Lacalle, Domingo Soriano, Manuel LLamas… y de leer a otros como Jesús Huerta de Soto, Lorenzo Bernaldo de Quirós y J.R. Rallo, etc. Me considero un liberal no doctrinario; creo que el estado debe intervenir en casos de desesperación, pero tiendo a rechazar el colectivismo universal: el servicio estatal para todos es un lastre económico de altísimos impuestos, injusto, caro y de mala calidad. Pero sobre todo coactivo, liberticida. En realidad el liberalismo no es una doctrina o ideología sino la natural defensa de la libertad individual especialmente frente al estado y de la igualdad ante la ley, las auténticas grandes conquistas de la contemporaneidad, frente a la coacción colectivista y la igualdad de resultados del socialismo.

También leí mucha poesía en mi juventud, casi siempre de la famosa editorial Losada, en la que publicaban sin problemas todos los poetas supuestamente censurados del franquismo. Ahora, cuando recurro a ella es para paladear de nuevo los poemas que me marcaron estética y filosóficamente: por citar algunos, las Coplas de Jorge Manrique, los sonetos de Quevedo -“polvo seré, mas polvo enamorado-, el Lope de “el que lo probó lo sabe”, los poemas de amor de Salinas, la modernidad formal y conceptual de Gil de Biedma, la prosa lírica de Juan Ramón Jiménez, y el “cancelado” Agustín de Foxá, con sus insuperables epigramas y su prodigioso soneto “Melancolía del desaparecer”, autor además, de la mejor novela sobre la guerra, “Madrid, de Corte a Checa”.

He estudiado y leído con pasión durante muchos años, y sigo, la Historia contemporánea española, especialmente el siglo XIX y muy obsesivamente la II República y la Guerra Civil, sobre las que he escrito diversos artículos. He seguido con agrado la trayectoria de escritores e intelectuales españoles de los años 30, 40 y 50, muy superiores en general a los actuales. Hace muchos años descubrí la historiografía liberal conservadora, refutadora del marxismo histórico, con nombres como Stanley Payne, Pío Moa, Togores, Salas Larrazábal, De la Cierva, Miguel Platón, etc. Respeto no obstante a Hugh Thomas, pero no a Preston, Beevor y a toda la escuela filo-frentepopulista posterior a Pierre Villar.

Siempre he considerado el humor más de derechas (la derecha es más relajada), salvo que consideremos humor lo que hace el Gran Wyoming. La excepción se da en la época de Hermano Lobo y Por Favor, con los geniales Forges y Peridis. Chesterton, Mihura, Cela, Julio Camba, Muñoz-Seca, Fernández Flores, Azcona, Gómez de la Serna, Tip, Arniches, Edgar Neville, la tradición de los epigramas, etc. La Codorniz decía cosas hoy imposibles (Merecerían ser verdad los titulares que se le atribuyen: “Reina un fresco general procedente de Galicia que tiende a dominar toda la Península de forma permanente” o “Ya tiene el Golfo de Cádiz su puente: José León de Carranza”). Hoy esa tradición continúa en los divertidos artículos de Alfonso Ussía o Antonio Burgos.

Soy un adicto a la prensa diaria. Leo todos los periódicos que puedo, especialmente la sección de Opinión. Me gustan muchos columnistas. Echo de menos a los grandes maestros, como Umbral, Manuel Alcántara o Campmany, ya desaparecidos. Pero también disfruto con los actuales. Vivo como un regalo cada artículo de Salvador Sostres, igual que cuando llegaba un nuevo disco de los Beatles o una nueva película de Woody Allen. Es el articulista más brillante, del que me gusta lo que dice y cómo lo dice (no soy creyente, pero creo con él que “lo verdaderamente revolucionario es rezar un padrenuestro despacito”). Hoy resulta provocador elogiar el talento frente al igualitarismo, así como defender la excelencia (el lujo), especialmente en restaurantes y hoteles, como la aspiración de una vida espiritual superior (“no hemos venido a este mundo a comernos un pollo asado los domingos”). Últimamente estoy muy pendiente de Jorge Bustos, Guy Sorman, Trapiello, Girauta, Juaristi, Vidal Quadras y Javier Marías. Me intranquiliza que Javier no haya vuelto a su columna desde finales de julio. Sigo desde siempre al gran Federico Jiménez Losantos, Luis Ventoso, Antonio Naranjo, Juan Van Halen, Cayetana A. de Toledo, Ignacio Camacho, Edurne Uriarte, Carlos Herrera, etc. Arcadi Espada es brillante, pero su rebuscada prosa está hecha más para el lucimiento narcisista que para ser digerida con agrado. Deploro en parte, aunque a veces los leo, a Pérez Reverte y a Cercas, y en general a los colaboradores del diario que está independizado de la mañana. Necesito vivamente que sigan mucho tiempo con nosotros Vargas Llosa, Savater, Alfonso Ussía, José Luis Garci, Andrés Amorós, Luis Alberto Cuenca, Chencho Arias y Carrascal.

Me dejo, por último, en el tintero, otros muchos nombres que me interesan, como no podía ser de otra forma en un texto escrito de memoria. Se puede no obstante echar un vistazo a la lista de “temas” que aparecen aquí en mi web, ahí estarán casi todos.

P.D. Este artículo fue publicado el 10 de septiembre tras algunas actualizaciones. Hoy domingo 11 de septiembre me entero desolado de la muerte de Javier Marías. A partir de ahora, los domingos por la mañana ya no serán igual sin él. DEP

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