Llena esto

Hoy hablaré de expresiones. Woody Allen decía que las dos palabras más bonitas del idioma ya no son “te quiero”, sino “es benigno”. Últimamente circula por las redes otra expresión que ha desbancado a la de Woody. Viene a decir que donde esté un “te veo más delgada” se puede ir a la mierda un “te amo”. Hablando de locuciones se me viene a la cabeza una que identificaba al gaditano a lo largo del mundo: “¿tiene-un sigarrito ahí, pisha?”. Porque, eso sí, está empíricamente probado que donde quiera que vayamos de viaje nos encontraremos con uno de Cádiz. A mí me ha pasado en Pekín, Nueva York, Cuba, Egipto o Estambul. Y no sólo a mí. He consultado con mi círculo social, y a todo el mundo le ocurre. En la época en que empecé a viajar al extranjero, en los 70, sólo había españoles emigrantes, o gente de Cádiz. Es famoso el encuentro de dos amigos del bar Andalucía, que al verse por Londres (el fin del mundo entonces) se dijeron, “¡Qué hay!” y siguieron su camino tan campantes, como si anduvieran por Columela. En Europa, la masiva presencia gaditana me ha obligado a hacerme el tonto varias veces. Recuerdo que en un viaje a Londres la amiga de una de mis hijas llevaba una bufanda del Cádiz. Por supuesto, íbamos por todas partes respondiendo al grito de “¡ese Cádiz oé!”, otra expresión genuina. En un bar del mismo Picadilly, al entrar nosotros, prácticamente se levantó todo el mundo con banderas y bufandas cadistas. El único lugar del mundo donde no he visto jamás a alguien de Cádiz es en la costa onubense. Yo mismo nunca había estado allí, salvo de paso para Portugal. Últimamente, por circunstancias, voy con frecuencia. Si ir al fin del mundo para usted significa no tener la posibilidad de encontrarse con un paisano, vaya “por la parte” de Huelva. Finalmente, una de las expresiones que más he oído en Cádiz en los últimos años, a pesar de la crisis, es “pon otra de gambas”. Por mi parte prefiero un clásico: “llena esto”. Dirá usted, la columna de hoy no tiene tesis. Claro, está hecha con rara habilidad para evitar hablar del alambicado pasteleo de los pactos postbipartidistas. Sólo diré algo: el PSOE parece tirarse al monte y volver a dividir al país, como ha hecho históricamente (excepto con Felipe). “Que Dios nos coja confesados”.

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