
30 de abril 2026 – 12:58
La situación es límite en el Cádiz CF a todos los niveles, como hace años que no sucedía. El cadista que lo sufre en su bolsillo y en el corazón no puede más. Paga religiosamente a cambio de un puñado de disgustos porque no tiene un sueldo aprobado en asamblea que permita echar la carga a la espalda.
Ya está bien que el cadismo tenga que estar aguantando a estos personajes. Manuel Vizcaíno vende que saneó al Cádiz CF y lo ascendió a Primera. Pero esto tiene muchos matices. La base de los que llevaron al equipo de Segunda B a Primera la pusieron Quique Pina, Juan Carlos Cordero y Álvaro Cervera; eso sí, con Vizcaíno en la presidencia. Esta es la única realidad.
El señor Vizcaíno llegó al Cádiz CF enviado por un ‘ser superior’ de Sevilla y aprovechó la confianza que depositó en él Quique Pina. El ex dirigente del Sevilla traicionó las circunstancias tan extraordinarias que marcaron la llegada de todos ellos al club. Los momentos complicados del murciano hicieron el resto y frenaron su capacidad para frenar todo lo que posteriormente ha ido ocurriendo en la entidad hasta llegar a la situación actual.
La crisis del Cádiz CF tiene episodios, peores que mejores, pero uno de los más señalado es el de la llegada de Rafael Contreras. De una manera u otra, sus decisiones siempre han levantado ampollas y los hechos que se vienen sucediendo, bajo su cuota de responsabilidad, lo ponen de manifiesto.
Me atrevo a decir que al Cádiz CF ha aportado bien poco si tomo como referencia las tres últimas temporadas. Es sinónimo de derrota e incluso de ruina. No voy a valorar en profundidad los sueños de grandeza en suelo portuense porque no me creo nada.
Y es en estos momentos cuando recuerdo a Manuel Irigoyen, el mejor presidente en la historia del Cádiz CF. El mejor pero de verdad. Actuaba muy distinto al actual y no dependía de ningún Contreras de turno ni de nadie. Él solucionaba las cosas en Madrid: en la Federación y en la Liga de Fútbol Profesional. Era escuchado y muy respetado en todos los estamentos del fútbol hasta el punto de sacarse un as de la manga en forma de ‘liguilla de la muerte’ con la que alargó el mayor periodo de esplendor del equipo en Primera.
Bajo su mandato, disfrutamos del mejor jugador del mundo para el cadismo, Jorge ‘Mágico’ González. Eso lo dijo Juanito, recordado jugador del Real Madrid, entre otros grandes de la época.
Para empezar, Irigoyen era cadista de verdad y perdió todo por el Cádiz CF. Los que están ahora solo presumen de hacer negocio, de vender el mejor tejado en una casa que se hunde a ras de césped, donde las cotizaciones aportan lo mismo que la mayoría de fichajes realizados esta temporada. Quién sabe qué tipo de negocios se traen entre manos.
El cadismo explota cuando se le nombra a Juan Cala. El lebrijano ha confeccionado una plantilla de chiste, ha privado -con sus decisiones- que el filial ascendiera como campeón en un grupo X de Tercera muy pero que muy flojo, y ha llevado el desencanto en su mayor expresión a un Atlético Sanluqueño que esta campaña es un caos dentro y fuera del campo. Todo ello sin olvidar el descenso del segundo filial, el Cádiz C, el histórico Balón del que estos señores no tienen ni puñetera idea. El ex sevillista se ha cubierto de gloria.
Sus fichajes han dejado con ‘mala Cala’ al cadismo, que dirían en China, porque son refuerzos de broma en la mayoría de los casos. Malos jugadores que a saber las puertas que se han abierto a agencias y representantes para su llegada.
Gaizka Garitano hizo mucho más de lo esperado y ya en el inicio de su bloque de últimas victorias advertía de la necesidad de traer fichajes en enero. Luego, a pesar de sus errores, el tiempo le dio la razón.
A Sergio González le pudieron las ganas, la confianza… o algo pendiente, que todo es posible con Vizcaíno y Contreras de por medio, aunque se equivocó en meterse en tan semejante charco.
Y ahora llega Imanol Idiakez y el enésimo palo, la UD Las Palmas, nada más empezar. A los cadistas sólo les valen hechos en forma de puntos porque nuestro equipo ya ha metido un pie en Primera Federación.
Este Cádiz tiene una carga importante de jugadores de la antigua Segunda B, y cualquier rival los tiene de Primera. Todo mal trabajo tiene ‘premio’ porque estamos muy cerca del pozo. Si Vizcaíno, Contreras y Cala tienen algo de dignidad y vergüenza profesional, deben decir adiós y el cadismo se lo agradecerá. Pero que no se vayan como se fueron otros que hicieron mucho daño al Cádiz CF: Jesús Gil, Fernández Garrosa, el grupo Zeta, Muñoz, los famosos italianos con Gaucci y los Manzano… El cadismo no quiere ni desea que la historia se repita.