***Curiosamente, la flotilla de «la libertad» va contra el único país democrático de todo Oriente Medio. Por lo visto, la camarilla gobernante de este proyecto, entre la que se encuentra Barbie Gaza, organiza fiestas espectaculares donde se fuman hasta la mesita de noche picada, con gran escándalo de los musulmanes. España ha incorporado una fragata de guerra para «defender» la flotilla. Si no fuera trágico lo que ocurre, todo esto pediría urgente una guion cinematográfico al estilo Berlanga o Jardiel Poncela.
***Felipe González ha sobrepasado por la derecha al moderadito Juanma Moreno. Dijo que para quitarle la razón al primer ministro israelí, Hamás sólo debe entregar los rehenes y rendirse. Dijo también que la guerra de Palestina no es un genocidio. Luego ha matizado sus palabras, probablemente por las presiones recibidas, pero su primera idea está ahí. Juanma Moreno ha dicho sin embargo que lo de Gaza es un genocidio, a pesar de que según el propio Hamás, (no hay más fuentes, aunque no se diga), han muerto 65000 personas de una población de 2.200.000 habitantes (un horror, desde luego), 30.000 de los cuales son militantes combatientes de Hamás, mezclados entre su población a la que utiliza como escudo. No es que a Hamás no le importe la muerte de civiles, es que las necesita para su propaganda en occidente. En resumen muere un civil por cada combatiente, una cifra menor que en otras guerras promovidas por EEUU y Europa en Oriente. Felipe González contribuyó en su momento a la paz de Oriente Medio con la Conferencia de Madrid y otras iniciativas. El resultado de aquel proceso fue el asesinato de su amigo Isaac Rabin.
***Si Israel hubiese querido exterminar a los palestinos sólo hubiesen tenido que hacerlo desde el aire y en dos semanas. Pero quieren derrotar a los de Hamás en una guerra urbana muy dura, casa por casa, avisando a la población civil. Los soldados israelíes van sobre el terreno y han perdido a centenares de los suyos, con miles de heridos, para salvar a sus rehenes y derrotar la amenazaa terrorista para siempre. Los combatientes judíos se meten por la inmensa red de túneles construidos con la estúpida ayuda «humanitaria» recibida de Europa, jugándose la vida; son soldados que tenían una vida en Israel y que defienden no sólo a su país, sino a occidente. Si a Israel le sale mal esta ofensiva contra la yihad que comanda Irán, todo occidente lo pagará. Esto parece estimular a una izquierda que nunca ha abandonado su pulsión antioocidental.
***Genocidio es tener la intención de exterminar a un grupo étnico o religioso y lograr porcentajes altísimos de éxito. En el caso de Gaza, Hamás quiere exterminar a los judíos, hacerlos desaparecer, pero no puede. Israel podría exterminar a los gazaties, pero no quiere. Dos millones de palestinos viven en territorio israelí con sus derechos salvaguardados y su representación democrática. El 20% de la población. ¿Cuantos judíos viven en territorio árabe? Cero.
***La ayuda humanitaria es más que suficiente. Según Hamás, han muerto de inanición 100 personas de una población de 2.200.000. Lo que pasa es que quien recibía esa ayuda era Hamás que la repartia entre los suyos y según sus intereses, o la vendía en el mercado negro. Por esa razón, los americanos e israelíes decidieron organizar ellos el reparto. Hamás no deja que eso ocurra y son ellos los que disparan a la población que acepta la ayuda internacional. ¿Cómo va a disparar Israel a los gazatíes por la ayuda recibida si son ellos los que ayudan? Hamás tampoco deja desplazarse a la población avisada de que se marchen de zona de guerra, usando a su pueblo de escudo.
***Un profesor universitario dice que a los franquistas les da coraje que un comunista dé nombre al puente Carranza. El razonamiento no es exactamente así. Para empezar la inmensa mayoría de los que disienten en cambiar el nombre no son franquistas (¿queda alguno?). La cuestión es muy fácil. Veamos. Si a Carranza no le miramos su buena gestión para impulsar una obra tan laboriosa y útil para Cádiz, sino su condición de franquista, a Alberti no le miremos como gran poeta, sino como comunista que apoyó el golpe de estado contra la República en 1934 con cientos de muertos y como comisario político al servicio de Stalin, oda al padrecito incluida. En conclusión, el cambio de nombre resulta absurdo.
Al margen de este caso, bajo toda circunstancia, ya debería estar claro que ser comunista es algo mucho más totalitario que ser franquista. Véase las declaraciones del intelectual que escapó del Gulag, Solzhenitsyn, en su venida a la España franquista.
Este mismo profesor está de acuerdo en que una Ley castigue a los que no están de acuerdo en la interpretación oficial socialistta actual de lo que ocurrió en España en los años 30. Resulta curioso que un historiador universitario apoye una interpretación histórica estatal, coactiva, en vez de debatir libremente con argumentos y datos con los que disienten, que es lo propio de ser universitario.
***Fragmentos del discurso de Netanyahu en la ONU, Libertad Digital: