El panorama del arco político en España esta corrido a la izquierda a causa de la hegemonía del pensamiento progre en los medios, la cultura, el cine y la educación. Ejemplo: a un comunista se le ve como un luchador democrático gracias a la manipulación histórica de la «memoria», y a un conservador de verdad democrático se le ve como a un extremista de derecha. En EEUU es al revés. Un comunista es lo peor, como corresponde, y un conservador es una persona respetable. En España ni el PP es un partido de derecha (la inmensa mayoría de su electorado, sí), ni el PSOE es socialdemócrata (tampoco lo es una gran parte de su electorado, educado en el radicalismo izquierdista). El PSOE actual es un partido peronista-bolivariano, a su izquierda tenemos un comunismo que sólo sobrevive en Cuba y Korea, y aquí gracias a Sánchez. En realidad, El PP es un partido más socialdemócrata que centrista (¿qué es eso?), y Vox es un partido conservador. A su derecha queda una extrema derecha residual, casi inexistente.En nuestro país, gracias al complejo de la derechita, la derecha conservadora democrática no ha existido hasta la aparición de Vox. En el PP sí hay políticos concretos que representan al mundo liberal conservador con claridad, como Aguirre, Tellado, Ayuso o Cayetana.
En España no hay un movimiento liberal como en Argentina. Los liberales españoles, en general de gran altura intelectual, están diseminados en cátedras, el periodismo especializado y algunos escasos políticos, ya mencionados. La mayoría de los liberales de Vox han sido barridos. Los liberales dominan el debate entre las élites del mundo, aunque su argumentario no ha llegado a la mayoría de la población, excepto en Argentina, quizás porque tenían el agua al cuello. Allí la izquierda recomienda no debatir nunca con la gente de Milei por su alta preparación. En España, la izquierda también evita el debate económico e histórico, dada la superioridad liberal. Se limita a repetir clichés y palabras mágicas («sostenible», «género», «resiliente» o «progresista», por ejemplo). La derecha política sin embargo está poco preparada en cuanto al debate de las ideas y suele hacer seguidismo de la ideología progre.
En ocasiones se oye hablar de “pensamiento mágico”, referido a la religión católica. Es verdad en parte. Sólo el ser humano es capaz de creerse algo tan inverosímil (y por otra parte tan bello y sabio) como la Biblia. Sin embargo, siendo verdad la premisa, la conclusión negativa sobre el hecho religioso a la que se suele llegar es falsa. Aparte de que la ideología progresista es un sustituto religioso, los grandes teóricos del pensamiento actual, incluso de la izquierda, Harari por ejemplo, sostienen que el artefacto religioso es uno de los grandes inventos civilizatorios humanos que facilitan la cooperación y la fraternidad entre personas. Al fin y al cabo, la civilización, -como la religión-, no es algo natural sino artificial, aprendido. La religión ayuda mucho a construir vidas positivas y felices, alejadas de la precariedad material y la miseria moral como así lo atestiguan científicamente las estadísticas de droga, alcoholismo, paro, delincuencia, ruptura familiar, suicidio, y todo tipo de desgracias, considerablemente menores en el seno de familias religiosas. Asímismo, las estadísticas positivas, de nivel alto de estudios, prosperidad, etc, se dan mucho más entre las personas religiosas. No hay lugar en esto tampoco para la supuesta superioridad moral e intelectual progre.