Si enseñaba las tetas a Cristo…Arcadi Espada

La podemia haría bien en aprender la lección. Y no inmutarse si no les excita el sexo aliade. A ver si solo los fachas van a poder darse el gusto de follar a la enemigue

Las coportavoces de Más Madrid Rita Maestre (izquierda) y Mónica García.
Las coportavoces de Más Madrid Rita Maestre (izquierda) y Mónica García.EFE

Arcadi Espada

Actualizado Martes, 29 octubre 2024 – 00:07

A los 22 años, Rita Maestre enseñó las tetas en una iglesia, fementida. Ya era pareja de Íñigo Errejón. Cualquiera pensaría que su vida privada estaría a la altura de la pública. Si enseñaba las tetas a Cristo, qué no enseñaría a Errejón. Nada de los apuros de la mojigata Montero, que cuando le preguntaban por la pareja abierta decía que ella era muy conservadora «…y no lo digo como virtud». El coro de la podemia repetía día y noche el lema de Carol Hanisch: «Lo personal es político». Y ni en la alcoba ni en la calle podían pasar por fachas. Han pasado 14 años y Rita Maestre ha ido a peor. El burdo y pueril sacrilegio de la capilla de la Complutense es mucho más gracioso y dadá que esta frase infame que ha dicho, cumplidos los 36: «Un político de la primera línea nacional ha caído. Sin que nadie ponga excusas, sin que nadie hable de la presunción de inocencia. Eso es lo que ha hecho el feminismo en nuestro país». Cancelar la presunción de inocencia y celebrarlo: su gran logro histórico en esta fase de la guerra de los sexos.

El domingo Rita Maestre publicó una carta en la que abundaba en la vieja divisa sixty de Hanish. La sorpresa es que lo hacía para ajustar cuentas a Errejón no solo por su presunta misoginia, sino por su adulterio confeso. He sido la última en enterarme, venía a decir como una vedette, acabando de completar el giro de 360º de la izquierda en la guerra cultural. Yo había empezado a leer su carta con mucho interés. En especial por las llamadas «prácticas sexualmente humillantes» de su ex pareja. Mucho más que cualquiera de estas correcaminos que hoy presumen de víctimas, la señora Maestre estaba en condiciones de decir que con ella siempre fue un deconstruido impecable o bien que también ella misma fue víctima de su teratológica misoginia. Pero nada de eso. Solo que lo han visto con otra me han dicho esta tarde.

Todo lo que sin preguntar sabemos de los hábitos de la pareja Errejón-Maestre encaja en la conocida dialéctica entre los vicios privados y las virtudes públicas. De esta dialéctica fue protagonista destacado en su momento el difunto Montalbán cuando le preguntaron por qué siendo leninista comía caviar. Con toda naturalidad respondió: «Para no dejárselo a los fachas». La podemia, que siempre ha tenido la contraportada de sus libros de caballerías en tan alta estima, haría bien en aprender la lección. Y no inmutarse si no les excita el sexo aliade. A ver si solo los fachas van a poder darse el gusto de follar a la enemigue.

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