Las cartas de Clara Campoamor: «Deseo ardientemente el triunfo de Franco para evitar el derrumbamiento de España». En Letras de mujer, la investigadora Beatriz Ledesma publica las cartas de la socialista, para quien el Frente Popular era «satánico».

Libertad Digital

29/5/2026 – 14:46

En Letras de mujer, la investigadora Beatriz Ledesma publica las cartas de la socialista, para quien el Frente Popular era "satánico".

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La Editorial Renacimiento ha publicado Letras de mujer, en una edición de Beatriz Ledesma. Se trata de un volumen que reúne, por vez primera, un centenar de cartas cruzadas —en su mayoría inéditas— entre algunas de las figuras más influyentes del feminismo del siglo XX en España, como Clara Campoamor, Carmen de Burgos, Consuelo Berges y Paulina Luisi. Desvelan, como subraya la editorial, los múltiples avatares de la vida personal de cada una de ellas a lo largo de casi tres décadas.

Esta correspondencia se teje con temas personales y políticos y está fuertemente marcada por la Guerra Civil española. En sus cartas, Campoamor se muestra muy crítica con dirigentes de la Segunda República, a quienes califica de «hombres sin honor y sin conciencia. Monstruos. Han visto, niegan (…) y viven de su mentira».

Clara Campoamor, la republicana antisocialistaJesús Laínz

Asimismo, arremete contra «todos los socialistas y extremistas de categoría que han salido pitando de España a desempeñar puestos alejados del peligro (…) y bien remunerados. Todos han sacado a toda la familia, después de haber encendido la hoguera, se ponen a salvo».

El tono de la jurista se endurece al referirse al Frente Popular, al que tilda de «creación satánica» y denuncia su sectarismo, señalando que «los que están fuera son considerados fascistas y los que están dentro no pueden abandonarlo sin perder, cuando menos, la vida».

Comunismo y Franco

Campoamor expresa con contundencia su rechazo al comunismo, al que denomina «cáncer» y «lepra», y culpa de su avance a la debilidad de figuras políticas como Kerensky, Karolyi y Azaña. En este contexto, confiesa: «Deseo ardientemente [el] triunfo de Franco sobre los gubernamentales, como única posibilidad de evitar el derrumbamiento de España. Pero ¡a qué precio!».

A su juicio, ninguna opción ofrecía libertad o democracia. En 1937, ante una victoria que consideraba inevitable para el bando nacional, Campoamor manifestaba su desasosiego: «No quisiera volver a ella antes de saber si los elementos liberales como yo podrán vivir y respirar. En un régimen de opresión y asfixia clerical, yo no tengo nada que hacer en España, y a menos que mi presencia fuera útil al país, dentro de mis ideas, prefiero no volver».

Sobre la violencia del periodo, afirmaba:

«Para mí no pueden ser democracia, ni libertad, ni justicia, el asesinato, el robo, el pillaje, la violación, el atropello, la ausencia total de poder y de autoridad. Todo ello anterior a la revuelta militar y causa de ello, aunque ustedes no quieran oírlo. Y afortunadamente que contra eso se ha levantado alguien, porque si no, estaríamos ahora a la altura de la desgraciada Rusia. Yo no he cambiado ni una tilde, mis ideas son siempre muy firmes. Yo soy demócrata, liberal, quien ha dejado de serlo son los republicanos españoles lanzados en los brazos del marxismo y del anarquismo desde el día siguiente al triunfo del Frente Popular, que además, para mayor ironía, ni siquiera fue tal triunfo, porque obtuvieron 217 actas y con atropellos allegaron las 70 que faltaban».

Las secuelas personales del conflicto fueron profundas. La amistad entre Luisi y Campoamor se rompió en 1938, incapaces de reconciliar sus visiones sobre la República y la guerra. En esta edición, que cuenta con prólogo de la investigadora Beatriz Ledesma, se ve a una Campoamor honesta: «Me obliga y autoriza siempre a decir la verdad de mi pensamiento».

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