21 de mayo 2026 – 03:08
Un revelador estudio sobre análisis electorales generado en la Universidad de Upsala nos permite conocer las dinámicas profundas que agitan a los votantes más allá de los aleatorios resultados de escaños y hasta de porcentajes de voto. Estos valores están mediatizados por el sistema electoral, el reparto de restos (una auténtica lotería) o la fundamental incidencia de la abstención. Nuestro estudio pone énfasis en algo tan elemental como el número de ciudadanos que se decantan por cada opción en una secuencia de comicios, lo que permite auscultar la evolución ideológica real de una sociedad.
Si aplicamos la metodología de Upsala a nuestras elecciones andaluzas, el panorama posee un alto interés. La noticia es el enorme aumento de la participación (del 56 al 65%), lo que ha supuesto el voto de unos 532.000 ciudadanos más que en 2022. Fijémonos en cómo se han repartido esos votos, y saquen ustedes sus conclusiones: el PP se ha llevado una buena porción, 146.547, lo que parece un éxito hasta que se repara que esa suma es solo un 27,5% de los nuevos votantes. Es decir, un partido que ha alcanzado el 41,6% del total, ha atraído relativamente poco voto nuevo. Peor, sin duda, es el resultado del PSOE, al que sus 59.388 adherentes le suponen apenas un 11% del total, exactamente la mitad de su porcentaje del 22,71%. Mejor lo ha hecho Vox, pues sus 80.017 nuevos votantes (un 15% de los 532.000 en disputa) se corresponden bien con su porcentaje de voto total, un 13,82%, e incluso lo supera. La extrema izquierda incluye al triunfador y al mayor fracaso de la jornada. La coalición Por Andalucía no sólo no gana ni un votante, es que pierde más de 20.000. El varapalo queda enmascarado al haber conservado por los pelos los prexistentes cinco escaños y, con ellos, el grupo parlamentario. Por el contrario, Adelante Andalucía se ha convertido en la revelación de la jornada al acaparar nada menos que 232.772 nuevos votantes, un 43,78% del total. Pero este éxito, que amenaza más al establishment de la izquierda andaluza que a la derecha, merece Envío aparte.
Nota: no existe tal estudio de la Universidad de Upsala, pero ¿hubiera usted acompañado las lucubraciones de este modesto columnista de provincias de no ir avaladas por semejante sello de aparente fiabilidad?