

16/05/2026 a las 01:06h.
Por la prensa progresista recorre una proclama triunfal: Zohran Mamdani, recién investido alcalde de Nueva York, habría logrado, en apenas 132 días, eliminar el déficit municipal de 6.000 millones de dólares anuales, heredado del anterior alcalde, Eric Adams; y todo ello sin recortes sociales, subiendo los impuestos a los más ricos y limpiando el gasto superfluo. Así, la proeza acreditaría la superioridad gestora del socialismo democrático frente al supuesto austericidio neoliberal. Un milagro fiscal. El problema es que, cuando se desgranan las cifras, la historia se desploma.
De entrada: en el mejor de los casos, Mamdani ha sido capaz de eliminar apenas un tercio del déficit de 6.000 millones: en concreto, nueva recaudación de 500 millones de dólares mediante un nuevo impuesto sobre las segundas residencias de lujo y menores gastos por monto de 1.500 millones en eficiencias administrativas y reformas de programas. Esto es, 2.000 millones de ajuste real. Pero, ¿y los 4.000 millones restantes para eliminar la totalidad del déficit? Ahí se esconde la primera trampa.
Y es que la gobernadora Kathy Hochul ha pactado con Mamdani transferirle a la ciudad 2.500 millones de dólares anuales… solo durante 2026 y 2027 (a partir de 2028 la transferencia desaparece salvo renegociación política). No es, pues, una solución estructural sino un rescate extraordinario y con fecha de caducidad. Todavía peor: los otros 1.500 millones de ‘ajuste’ sólo son, en realidad, un diferimiento de gastos que el ayuntamiento tiene que afrontar: el estado autoriza a la ciudad a aplazar hasta 2037 las aportaciones extraordinarias al fondo de pensiones municipales y a retrasar la contratación de profesores exigida por la ley de reducción del tamaño de las aulas. Pero esto sólo constituye una patada hacia adelante: trasladar al futuro un coste ya devengado, haciéndose cargo del interés implícito de todo este período (en pensiones, en torno al 7% anual).
Mas no crean que las trampas de Mamdani terminan aquí. Recordemos que el candidato socialista llegó a la alcaldía prometiendo un muy notable aumento del gasto público municipal: cuidado infantil universal completo (con un coste de 6.000 millones de dólares anuales); 200.000 viviendas públicas vía endeudamiento (con un coste financiero de alrededor de 3.000 millones de dólares anuales); o transporte gratuito, apoyo a la salud mental, supermercados públicos, etc.
Dicho de otro modo: cuando caduquen las transferencias extraordinarias, llegue el momento de afrontar los gastos diferidos y se sumen las nuevas promesas de Mamdani (si es que cumple), el agujero fiscal del Ayuntamiento superará los 13.000 millones de dólares: más del doble del heredado por Mamdani.
Dense cuenta de cómo cambia la historia: de haber eliminado el déficit a amenazar con duplicarlo. Todo gracias a un enjuague presupuestario autorizado por el estado de cara a la reelección de la gobernadora. Lo de Mamdani no es eficiencia socialdemócrata: es contabilidad creativa con purpurina ideológica.