Las «cuentas Trump»: una idea espectacular y que deberíamos copiar ¡mañana!El presidente de EEUU aprueba una iniciativa para impulsar el ahorro para los niños norteamericanos. ¿Es la mejor idea de la década? Domingo Soriano

29/3/2026 – 07:27

El presidente de EEUU aprueba una iniciativa para impulsar el ahorro para los niños norteamericanos. ¿Es la mejor idea de la década?
Donald J. Trump, este viernes, durante un evento con agricultores y ganaderos en la Casa Blanca. | EFE

Reconozcámoslo: el tipo no es muy discreto. Es como si no pudiera evitar la polémica ni cuando hace las cosas bien. Le gusta meter el dedo en el ojo.

En este caso, el dedo es su nombre, con el que quiere que se conozca la mejor idea que he escuchado en la última década: las «cuentas Trump». Fíjense si es buena idea que, incluso a pesar de esa denominación, no es fácil encontrar críticas importantes a la medida. De hecho, si acaso lo más llamativo desde que la anunció ha sido el poco eco que ha tenido, tanto en su país como en el resto del mundo. La noticia ha pasado más o menos desapercibida. Me apostaría mi sueldo de este mes a que la razón es bien sencilla: la prensa progresista (pleonasmo) no puede soportar la idea de darle una baza ganadora al villano de los villanos. ¡Y menos con ese nombre!

Pero debería hacerlo. La iniciativa es muy interesante. Tanto en el titular como en los detalles:

  • Lo que más ruido ha generado son esos 1.000 dólares que el Gobierno americano regalará a cada niño nacido entre 2025 y 2028. El propio Trump lo ha asociado a los festejos por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia que se celebra este año.
  • El resto de menores norteamericanos también podrán tener su propia «Cuenta Trump». La única diferencia es que no tendrán esa aportación extra desde el Gobierno.
  • ¿Cómo funciona? Más o menos (y sin entrar en detalles técnicos) como los planes de pensiones en España. Aunque en este caso, sin ese objetivo final de la jubilación: las cuentas no pueden tocarse (salvo excepciones) hasta que el niño cumpla los 18 años. Y el dinero ingresado en esas cuentas no pagará impuestos cuando se retire (sí lo harán las ganancias).
  • Además, las cuentas no se evaporan a los 18 años. Si el joven que ha ido acumulando ahorro quiere seguir con ellas, puede hacerlo. Y mientras no venda, no pagará impuestos por las ganancias implícitas. Aunque la idea original es que el joven pueda usar el dinero para financiar sus estudios o la compra de su primera vivienda, también se prevé la posibilidad de que integre lo acumulado hasta ese momento en un plan de pensiones para cuando se jubile.
  • Por supuesto, el dinero ingresado en estas cuentas no se limitará a los famosos 1.000 dólares iniciales. Los familiares y amigos del menor podrán ingresar hasta 5.000 dólares extra cada año en la cuenta. De hecho, está previsto que las empresas puedan hacer lo mismo en las cuentas de los hijos de sus empleados (con el límite total de aportaciones conjuntas de 5.000 dólares – 2.500 por empleado en el caso de las empresas). Y habrá beneficios fiscales para las que lo hagan.
  • Incluso, quizás esto es lo más novedoso, se permite que asociaciones sin ánimo de lucro aporten en nombre de los menores. Y ya se está haciendo: en el discurso con el que Trump explicó los detalles de la medida, anunció también que Michael and Susan Dell serían los primeros donantes, con 6.250 millones de dólares de su propio patrimonio dirigidos a las cuentas de 25 millones de menores de 10 años (es decir, 250 dólares por menor).
  • ¿Dónde puede invertirse el dinero? Pues el diseño parece dirigido a que termine en la bolsa americana: fondos de inversión, fondos índice, ETF… Eso sí, los fondos o ETF deben tener un mínimo de un 90% del capital invertido en compañías del país. Ya saben, lo de «America First».

¿Las cuentas «Pedro»?

Llegados a este punto: ya sé que cae mal, que lo de Irán no ayuda, que puede ser un poco bocazas… pero esto deberíamos comprárselo sin dudarlo un minuto. Todo. Lo de los 1.000 euros, lo de integrarlo en el sistema de ayudas y donaciones para asociaciones sin ánimo de lucro, lo de permitir que a los 18 años se convierta en una cuenta de ahorro a largo plazo. Es que me gusta hasta la retórica: en el discurso de presentaciónScott Bessent hablaba de consolidar patrimonios, de interés compuesto, de largo plazo… Es que lo reviso y apenas le veo un fallo. Si acaso, podríamos discutir la obligación de invertir sólo en empresas norteamericanas o los límites a las aportaciones. Y puestos a sacarle defectos, son temas muy menores.

Hagamos las cuentas:

  • Un niño recién nacido al que sus padres abren la cuenta con los 1.000 dólares del Gobierno. Y luego le añaden 100 dólares extra al mes durante sus primeros 18 años. Si le saca el 7% real (descontando inflación), que es la tasa de rentabilidad media de la bolsa americana en los últimos dos siglos… llegará a la mayoría de edad con casi 45.000 dólares. Si mantiene el ritmo (esos 100 dólares al mes) hasta los 65 años, se jubilará con ¡¡1,5 millones de dólares de patrimonio!! Y a eso súmenle lo que haya podido ahorrar por su cuenta, su vivienda, etc…
  • Si una familia decide hacer un esfuerzo y llegar a los 5.000 dólares de tope del plan [una cifra que, en EEUU, está al alcance incluso de familias de ingresos bajos], su hijo llegará a los 18 años con algo más de 170.000 dólares en términos reales si iguala esa rentabilidad media del 7%. Y a los 25 con más de 320.000 dólares. Imaginen la diferencia de perspectiva que da comenzar tu vida adulta con ese patrimonio.

Decía Bessent que éste será el «legado más perdurable; el programa que no solo transformará vidas ahora, sino que tendrá repercusiones a lo largo de generaciones» de Donald Trump. Y tengo que darle la razón. Cuando ni nos acordemos de la Guerra de Irán, habrá chicos ahorrando casi sin saberlo. Intuyo, además, que es uno de esos programas que es casi imposible revertir una vez que están aprobados. No veo a ningún Gobierno (demócrata o republicano) quitándole sus 1.000 euros a cada estadounidense recién nacido. En este caso, el populismo político (cuando una medida está en marcha y tiene beneficiarios claros, es complicado legislar en contra) será para bien. Otra buena noticia es que forma parte de una cierta tendencia: en otros países ricos, como Alemania con ese sueldo mensual para niños de 6 a 18 años, también parecen preocupados de impulsar el ahorro, la inversión y la acumulación patrimonial. [En el informe Una sociedad de propietarios que el Instituto Juan de Mariana publicó en 2023, hacíamos una propuesta similar; así que nos sumamos con entusiasmo al plan de Trump y al resto de medidas similares].

Decía al comienzo de la columna que, para sus adversarios, es complicado encontrar una figura más odiosa que Donald Trump. Narcisista, populista, exagerado, chulesco, maleducado… A mí me parece un político más, quizás algo más aparatoso. Pero mientras analizaba los detalles de su plan, pensaba que aquí cerquita tenemos a uno parecido; y que también despierta una inquina primitiva, casi animal, entre sus críticos. Ahora está en modo centrista (el ascenso de Carlos Cuerpo sólo se explica así), para llegar a las elecciones (sean cuando sean) con imagen de estadista moderado. ¿Se imaginan? ¿Las «cuentas Pedro»? A ver si de vez en cuando lo peor de la política termina dando los mejores resultados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies