***Alberto Arsuaga es un ingeniero santanderino, que al venir a Cádiz en los años 90 por trabajo, se sorprendió de los nombres montañeses que había por todas partes. A partir de ahí fue conociendo la importancia de la colonia montañesa de la Bahía y se puso a estudiarla, con gran acierto. Ya ha escrito un segundo libro sobre el asunto, que recomiendo. El miércoles lo presentó en Sevilla, donde también hay mucha presencia cántabra, y asistí, como no podía ser de otra forma. Tiene una información exhaustiva de personas, tanto de chicucos que prosperaron, como de ilustrados, que han dejado huella en la Bahía, sobre todo en Cádiz. Hoy dejaré una primera pincelada nombrando algunos bares cántabros emblemáticos. Las Nieves, El Sardinero, La Marina (que buena gente era Nino, siempre le estaré agradecido), El Primero de Labra, La Pasiega, El Manteca (apellido de Selaya y Carriedo, la tierra de mis ancestros), Casa Hidalgo, Bar Terraza (Fidel, qué grande, amigo de mi padre), Bar Brim (el mejor café que he probado), Casa Crespo, Ultramarinos Barreda, Bar la Estrella, El Rincón de José Mari… Todos carismáticos.
***Al ir a la conferencia organizada por el Centro Cántabro de Sevilla, y no conocer bien la dirección donde era, le dije al taxista que me llevaba que era de Cádiz. Me respondió, bueno, esa ciudad desaparecida, como los godos, ¿no? El taxista sevillano tenía dos ideas con respecto a nuestra capital. El problema del paro y que Cádiz está dejando de existir o ya no existe. A ver cómo le explicaba yo que Cádiz tiene la mayor renta del sur junto a Sevilla y que el paro es provincial más bien. Tenía razón en que la gente se va de Cádiz, pero ahí sí pude decirle que habrá entre 200000 y 250000 nacidos en Cádiz, aunque repartidos por toda la Bahía. Lo curioso es que esa desbandada está bien según algunos arquitectos y comentaristas influyentes locales. La solución de la disminución de la población de Cádiz está en la Bahía. dicen ellos. Vale. Pero que se sepa que la idea que tiene la gente en Sevilla es negativa, la del finiquito gaditano. Tal vez por la influencia del victimismo de las coplas de carnaval, que tanto daño hacen a Cádiz, extraidas a su vez de lecturas locales (los carnavaleros no lo sacan de la nada).
***A mí esa sensación de finiquito no me gusta. Me pasa igual con la impresión que tengo con la marcha hacia la nada del Cádiz cf. Con Irigoyen subimos a Primera y luego cuando se fue lo dejó en Segunda B. Con Antonio Muñoz pasó igual. De Primera a Segunda B. Quiero creer que ambos perdieron el dinero y la salud. Con el actual llevamos camino de que nos pase igual, pero en este caso el presidente se va a poner las botas, si consideramos el sueldo millonario que tiene según las informaciones de prensa. Esta tercera vez yo no lo podría resistir.
El equipo transmite unas sensaciones muy malas desde el primer día a pesar del espejismo de la clasificación del principio. Será la edad, pero yo no he podido ver ningún partido completo este año del mal cuerpo que se me pone. No es algo nuevo, la verdad es que desde que está Vizcaino el equipo juega muy mal al futbol, pero esta temporada ha llegado al máximo. Los jugadores de este año provienen todos de Primera Federación, de equipos descendidos, o son veteranos que ya no carburan.
***En Europa hay un doble juego. Se declaran críticos con Trump pero mandan armamento contra Irán, que es lo que de verdad vale. Italia por ejemplo. España ha mandado su mejor fragata a Chipre contra el ataque iraní. Y hoy se ha sabido que apoya a EEUU en diversos escenarios. Nuestro líder progresista internacional ha dicho un no a la guerra, pero poquito.
***¿Pero hay alguien que quiera la guerra? Yo no soy partidario de la guerra, (ni del cáncer, ni de la muerte). Pero es que a veces los países se ven obligados. Por poner ejemplos facilitos. ¿Qué se supone que debieron hacer los ucranianos cuando fueron atacados por los rusos? ¿Cuando Hitler invadió Polonia procedía la consigna del «no a la guerra», o había que defender la libertad? La cuestión es si en ciertos momento el uso de la fuerza es necesario, y ahí es donde deberíamos repasar los tratados sobre la guerra justa de San Agustín, Tomás de Aquino, Francisco de Vitoria y Francisco Suárez. No podemos mirar para otro lado cuando el régimen iraní sostiene el terrorismo del mundo, alimenta a Hamás, a Hezbolá, en el interior de Irán ha matado a miles de opositores demócratas, especialmente a las mujeres… y es un peligro para el mundo que estos clérigos fanáticos tengan la bomba atómica. Por encima del derecho internacional están los derechos humanos y la seguridad de las naciones.
Por cierto, el derecho internacional es violado desde siempre sin que se le dé importancia según qué individuo o país lo haga. Obama ordenó matar, no capturar, a Bin Laden y Pedro Sánchez aceptó que el Sahara fuese territorio marroquí sin consultar con nadie, una acción claramente ilegal a nivel internacional.
Ayer ví en tv el alegato de una irani que dijo que ella había visto a sus compañeros morir en las calles mientras los que se quejan de Trump no movían un dedo. «No necesitamos que nos guste Trump, pero ha hecho lo correcto».
Pedro Sánchez es un farsante y esta vez al «no a la guerra» se le ve el cartón. Es otro conejo para mantenerser en el poder rodeado de corrupción, sin parlamento, sin presupuestos y casi sin aliados.