Carnaval rojo.»Y para evitar ser fachas, las grandes firmas de nuestro COAC 2026 han evitado hablar de Pedro Sánchez y sus corruptelas; tampoco se podía hablar de Ábalos ni Koldo, ni del ministro Puente y sus tuitadas». Javier Fornell

Javier Fornell

19/02/2026 a las 07:32h.

Vivimos en un mundo tan curioso que la fiesta de la libertad por antonomasia ha terminado autocensurándose para no ser tachada de facha. Golpeándose el pecho en la defensa de unas políticas de izquierda que no ejecuta la izquierda que gobierna, las agrupaciones abandonan la critica social y política para centrarse en el discurso oficialista, ese del que si te sales (algún valiente hemos tenido) te convierte en enemigo del régimen y, por tanto, en facha.

Y para evitar ser fachas, las grandes firmas de nuestro COAC 2026 han evitado hablar de Pedro Sánchez y sus corruptelas; tampoco se podía hablar de Ábalos ni Koldo, ni del ministro Puente y sus tuitadas. Nada que se saliera del discurso del buenismo sanchista y post-podemita. Alguno, incluso, era capaz de hablar de que eran la voz del pueblo que tenían que luchar contra la censura de las derechas, levantando —como hizo el pregonero en su boda pagada por el erario público— a Franco de la tumba. Y yo me pregunto qué pensarían aquellos que fueron señalados y, en ocasiones, asesinados por la dictadura solo por defender sus ideas. Seguramente se reirían de estos de ahora.

Y lo harían ya que en este siglo XXI de discursos uniformes el Carnaval ha perdido su fuerza reivindicativa. Ya no se habla contra el poder, ya no se habla del estado de nuestro país y nuestra ciudad. Solo se lanzan letras universales, para hacerse virales en las redes y tener un clic fácil… y el contrato asegurado. Esas redes que te dan, te quitan y te insultan, como han hecho con el Yuyu; en este carnaval feminista que ve ataques a la mujer, desde dentro y desde los laterales, del machismo más rancio.

Quizá eso es el Carnaval ahora: una pantomima en la que, escondidos tras la máscara del progresismo, se olvidan de las raíces para alabar al gran líder; sumisos del poder solo puede haber letras cobardes. Algún día, dentro de no mucho, seguiremos recordando las coplas del pasado pero habremos olvidado completamente la de estos años de castración carnavalera.

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