Ahora resulta que con Obama, Clinton y Bush hubo muchos mas deportaciones de inmigrantes en EEUU que con Trump, lo que pasa es que éste, por sus formas destempladas, y para darle visibilidad ante su electorado, lo hace a lo bestia. Por otra parte, los medios occidentales, antitrumpistas y antinorteamericanos, lo magnifican y le dedican bastante tiempo y espacio (más que a Irán, a veces). En la misma medida que antes se dedicaban a tapar las cifras de expulsados de Obama o Clinton.
No comprendo que Vox no haya asistido al funeral por las vicitmas en Huelva. Parto del principio de que el peligro para España no es Vox, es el gobierno Frankenstein corrupto, inmoral, antiespañol y en manos de golpistas, etarras y comunistas. Vox es un partido defensor de la Constitución. Dicho esto, no comprendo que un partido declarado monárquico y católico no haya ido a Huelva, a pesar de que pueda tener razón en algunas críticas. Se trataba sobre todo de arropar a las víctimas. Y de no desairar a la monarquía. Al final hizo lo mismo que Sánnchez.
Muñoz Molina, en el diario progubernamental de la mañana, dice que históricamente se mantuvo ajeno al conflicto de los americanos con los comunistas, aunque en principio era antiimperialista (contra EEUU) y simpatizante de Vietnam del Norte (comunista). Al final Ho Chi Minh le horrorizó (¿en serio? qué perspicaz)) y se desentedió. del conflicto Ahora vuelve a la equidistancia. Se proclama antiimperialista pero de los «tres imperios», EEUU, Rusia y China. Yo creo que esta izquierda parte de varios errores fundacionales, uno de ellos el de seguir en su equidistancia entre un país occidental libre, y China y Rusia.
Algunas fuentes hablan de 25.000 muertos en Irán. Pero para la izquierda española, incluido el presidente Sánchez, ahora ya no hay genocidio, como en Gaza. No veo que nadie del “progresismo” español salga a protestar por estas masacres cometidas por los clérigos irnaíes. La clave está en que se desentienden de cualquier conflicto donde no estén implicados EEUU e Israel, precisamente los más comprometidos militarmente en la defensa del occidente libre. Tampoco se debe olvidar los dineros que Pablo Iglesias admitió haber recibido de esel gobierno clerical. Hay por último un hecho constatable y definitivo, y es que tanto la izquierda extrema (¿hay otra en España?) como el islam son antioccidentales, antisistema, confluyen en eso. Eso explica también por qué nuestras feministas no critican nunca la penosa situación, ésa sí real, de la mujer en el Islam.