
21/01/2026
Actualizado 22/01/2026 a las 11:08h.78
Todos sabemos que la alta velocidad ha degenerado en España. No somos expertos, ni ferroviarios, pero somos viajeros y lo que antes era puntualidad ahora son temblores y retrasos. Los mismos empleados de Renfe te explican lo que pasa cuando para matar el tiempo les preguntas en las largas y deplorables esperas: circulan muchos más trenes tras la liberalización y el mantenimiento de la infraestructura está descuidado. El AVE se ha vuelto inseguro e incierto. Y si tienes un almuerzo en Madrid y quieres ir en el día es mucho más prudente tomar un avión.
Supongo que no creías que gobernar sin presupuestos te iba a salir gratis, por no hablar del perfil de tus ministros de Transportes. Siempre hay un precio y cuando siembras ineptitud la muerte se anticipa y cobra en especie. Dios no hace que los trenes choquen y por supuesto que Adamuz es una tragedia política. No es que lo politicemos, es que ha habido unas decisiones que han propiciado unos hechos muy concretos y más de cuarenta muertos. Que de repente se haya limitado la velocidad entre Madrid y Barcelona, y no por una investigación de estos días, sino por lo que hace meses notamos y denunciamos, da una idea de con qué frivolidad este Gobierno ha jugado con nuestras vidas. El maquinista de Cercanías que chocó el martes por la noche contra un muro desprendido en Gelida (Barcelona) es también un muerto político, aunque no de los actuales gobernantes, que son los únicos en décadas que han invertido en serio para renovar la red.
Es muy de agradecer que, a diferencia de lo que hizo el PSOE con el Prestige o Atocha, entre otros casos, ni Feijóo ni Abascal hayan llamado asesinos a Puente o a Sánchez, porque realmente no lo son, como tampoco lo fueron los presidentes Aznar y Rajoy. Es relevante que el tono de la derecha sea distinto, porque para tener legitimidad a la hora de reclamar un cambio hay que haber acreditado antes que no todos sois iguales.
Pedro Sánchez es el presidente más político y menos institucional que hemos tenido en España desde la recuperación de la democracia; y la política es, fundamentalmente, decidir en qué gastas el dinero. Este Gobierno ha tenido una relación muy particular con su dispendio, muy ideológico, y del que ha presumido en su propaganda. PSOE y Sumar han hecho grandes alardes de sus despilfarros en memoria histórica, ambientalismo y género, y ahí están estos más de cuarenta muertos como el triste recuerdo de las inversiones que nunca se hicieron por andar jugando a soldaditos contra la extrema derecha y otros fantasmas que tampoco existen. Todo lo que importa es político. Siempre. Y los muertos, cuando más los niegas, más se revuelven, y aunque creas que los entierras, te sujetan y se te enredan cuerpo arriba hasta hundirte con ellos.