***Siguen los llantos por la pérdida de población de Cádiz capital, pero visto el fracaso del área metropolitana como tal, nadie osa soñar a lo grande, como nuestros antepasados, planteando el debate de la construcción de centenares de viviendas en el istmo Cádiz San Fernando. No sé si esto será la solución mejor, o será un error, pero si sé que el pensamiento local está dominado por el prejuicio, y el estigma, y que más allá del debate rigurosso, la cuestión es tabú. Aumque al final se concluyera que no se debe hacer, al menos que se vean los argumentos, las ventajas y desventajas que esgrimen los especialistas. Se intuye que ese relleno es una gran oportunidad para Cádiz, ciudad que no tiene por qué descartar, por motivos ideológicos, soluciones ya empleadas en Amsterdam o Nueva York. El problema es que mientras no haya unas élites locales cualficadas que influyan positivamente en la opinión pública y/o políticos valientes e informados, este debate no tendrá lugar. Hasta ahora, quienes han influido en los medios y en los políticos han sido urbanistas retroprogres y sovietizantes.
Una segunda propuesta es la de unirnos a Puerto Real, donde ya hay miles de gaditanos. Pero no es incompatible con la propuesta del relleno. Mejor rellenar el istmo y unirnos a Puerto Real, entonces llegaríamos a los 200.000 o 250.000habitantes y con grandes posibilidades de expansión.
Si no se emprenden soluciones imaginativas y a lo grande, la ciudad languidecerá, y con el tiempo perderá el liderazgo natural e histórico.
***Intuyo que hay más de 200.000 habitantes nacidos en Cádiz, aunque muchos repartidos por la bahía. Está bien. Pero creo que por Historia e importancia, la capital debe recuperar población. Por cierto, para los que pueden desde la Administración correspondiente: ¿nadie ha investigado con rigor cuantos gaditanos de la capital viven en la Bahía? Habría sorpresas, probablemente seríamos la primera ciudad en población de la provincia.
***Puestos a hablar de brechas y de divisiones (hombre-mujer, empresa-trabajador, etc.) veo una sangrante de la que se habla poco, es la que se produce entre el funcionario -sueldo fijo, días de asuntos propios, vacaciones, teletrabajo, etc.- y el trabajador de empresa privada, especialmente el autónomo, cuyos impuestos confiscatorios sirven para que trabajen 3.500.000 de empleados públicos, una gran parte, improductivos (infinidad de chiringuitos políticos). Hay que recordar que al final del régimen anterior había 700.000 funcionarios.