***Ya conté en otra ocasión las figuras que trajimos Ubaldo y yo a Cádiz a principios de los ochenta, cuando aún girábamos alrededor de la izquierda, aunque ya sin militancia por mi parte. El personaje que más nos impactó entonces fue Manuel Vázquez Montalbán, aunque ahora ya lo veo políticamente como lo que fue, un comunista sectario, sin por ello quitarle su mérito de figura literaria. Era una persona fría, inteligente, gran comensal y con don de palabra. Hizo daño en medio de los tiros con la teoría de que había que pactar con ETA, algo puesto en práctica por este gobierno cuando ya el terrorismo estaba vencido.
***A Carlos Rodríguez Braun lo traje por primera vez a Cádiz a principios del siglo XX, en los años posteriores a cuando quedé seducido por el liberalismo. Fue en el seno de la primera directiva del Ateneo de Ignacio Moreno, que me dio absoluta libertad para traer máximas figuras del liberalismo hispano que abrieran boca a la posterior celebración del Bicentenario de la Constitución gaditana.
Vinieron Rodríguez Braun, Pedro Schwartz, César Vidal (entonces en un programa estrella de la COPE), José Pedro Pérez Llorca….
A Rodríguez Braun y Schwartz ya los había conocido a finales de los noventa (ellos no a mí) cuando asistí como alumno a unos cursos sobre Hayek en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, celebrado en el magnífico Palacio de la Magdalena.
Además de la primera vez que lo traje al Ateneo a Cádiz, y que ya conté en su momento, estuve con él un par de veces más en Cádiz, y lo traje hace unos años a Sevilla, con lleno impresionante del recinto, a través de un grupo de liberales con el que mantengo contacto desde hace años. Carlos es un gran intelectual, amén de una gran persona, que además siempre tuvo la generosidad de citar mis trabajos y hablar bien de mí en sus apariciones radiofónicas, televisivas y periodísticas. Él fue el que comentó en una de sus conferencias que la Cosntitución gaditana predica que los «españoles deben ser benéficos», los españoles, no el estado. Es decir, la frase no es inocente y naif, como algunos consideran, sino intencionadamentte liberal. Carlos ha escrito decenas de libros y ha intervenido en los mejores programas de radio y tv, además de escribir en los periódicos de mayor influencia. A mí me sacaron del socialismo y el progrerío, él, además de Schwartz y Mario Vargas LLosa, que durante un tiempo escribieron a la vez en el único periódico que yo leía, el Pravda socialista español, aunque parezca difícil de creer hoy.
