Recuerdo que en una de las visitas a su exquisita pastelería de la calle Ancha, donde yo elegía siempre un pastel de chocolate que no he vuelto a encontrar, Angel me preguntó algo en inglés, no sé por qué, a lo que respondí adecuadamente, lo que me procuró sus elogios. Descanse en paz tan buen confitero como prolífico e imaginativo autor.