***Traigo hoy na anécdota que olvidé mencionar en mi último texto sobre Rafael de Paula con motivo de su muerte. Al final de su vida de torero, Paula estaba mal de las piernas. En una de sus últimas corridas alguien le preguntó: “¿Cómo estas Rafael?”; respondió: “Estoy bien, pero en cualquier momento me puedo caer de culo”. Los que tenemos cierta edad estamos bien, pero nos puede pasar lo de Rafael.
Hace poco Curro Romero dijo que hay dos tipos de admiradores cuando van por la calle y lo ven. Los que se paran, le dan la mano, le preguntan, se hacen fotos, etc., y los que van con la cabeza baja y una vez que le sobrepasaban dicen, «olé Curro» o algo así. «Esos son los buenos», dijo Romero. Cuando lo leí me acordé de que hace unos años pasé por delante del asiento de Carlos Herrera y su novia en un pasillo de la Mestranza, y cuando ya lo dejaba atrás le dije, «gran periodista», y Carlos, se levantó como un resorte, y me díó una palmetada en la espalda. Ahora comprendo que me agradeció con cariño mi discreción.
***Aunque mi primera y vocacional profesión ha sido la de profesor, desde pequeño me han atraído los medios de comunicación. En mi casa de Libertad, de toda la vida, echaban el Diario de Cádiz todos los días por debajo de la puerta. Lo leíamos todos. Tengo en la retina el día que mi madre recogió el periódico del suelo para echarle una primera ojeada y se quedó impresionada por la muerte de Marilyn Monroe; era el año 1962, aún no había cumplido yo los 11 años. Cuando le dábamos mucho trabajo, mi madre tenía una frase memorable de queja: “hoy, la hora que es, y no he podido ni leer el Diario todavía.”
***Sin embargo, no fue hasta los 39 años cuando escribí mi primer artículo, junto a Ubaldo, precisamente en el Diario, un texto amplio y de investigación surgido de mis dudas ante la cantidad de información local abrumadora que calificaba a Cádiz como una ciudad especialmente pobre. El haber observado en muchos barrios de otros lugares una pobreza que jamás vi en Cádiz me hizo sospechar y dudar, y me puse a investigar los indicadores fiscales, del INE y otros muchos (renta, teléfonos, coches, bancos, etc), que efectivamente ponían a la capital gaditana como una ciudad media de España, y muy por encima del sur. Creo que fue en 1991.
***He sido más bien un divulgador, pero también alguien que ha pensado por cuenta propia. Si algún mérito se me quiere atribuir podría ser el de haberme planteado por mi mismo las verdades oficiales, ser un “revisionista”, en el sentido que se le daba al PC de los años 60 y 70 por haber revisado las tesis de Lenin. Entonces era como un insulto, pero después de comprobar el balance de ruina y muerte del comunismo, me lo aplico como concepto, como una actitud ante los lugares comunes. Me ha gustado investigar las corrientes mayoritarias de pensamiento, sobre todo cuando sospechaba que tras esos relatos mayoritarios instalados, podía haber simple inercia, (se repetía una y otra vez lo que decía todo el mundo), mentira, propaganda, o una mezcla de cada. Me pasó con el asunto de la pobreza gaditana. Pero también con otros: el leninismo, la izquierda -a la que pertenecí de una u otra forma hasta avanzada la treintena-, revisada por fin como un error fundacional, las mentiras sobre la conquista española de América, la sacralización de la malhadada república, las ocultaciones sobre la guerra civil…