Mi maestro y amigo, Carlos Rodríguez Braun, publica otro libro.»De joven era de izquierdas y creía que el socialismo podía cambiar las cosas; fue una mala idea». El Mundo.

Profesor, economista y tertuliano, entre otras muchas cosas. Presenta sus Greguerías liberales, ilustradas por Rafa Sañudo. «Tú lo que quieres es que parezca un peronista dando un discurso en el balcón», bromea con el fotógrafo cuando le pide que abra los brazos.

El economista Carlos Rodríguez Braun, en su casa de Madrid.
El economista Carlos Rodríguez Braun, en su casa de Madrid.Ángel NavarreteMUNDO

Guillermo del Palacio

Guillermo del Palacio

Me da la sensación de que borraría el Estado hasta del participio de estar.No, no. Los liberales no somos anarquistas la mayoría. En mi caso, yo en ningún caso borraría el Estado. Lo que sí haría es intentar que el Estado esté limitado.¿Por qué? ¿No es el liberalismo un poco el gag de «qué han hecho por nosotros los romanos» de ‘La vida de Brian’?[Ríe] Sí, efectivamente, muchas veces los liberales no reconocen la importancia del Estado y a mí me gusta tomarles el pelo preguntándoles: «¿Si el Estado es tan malo por qué los países más ricos, más democráticos y más libres tienen Estados tan grandes?».Los de Milei o Trump no son ejemplos de Estados precisamente pequeños, efectivamente.¡Pero no son liberales! ¿Trump? ¿Un tipo que cierra la economía, cierra las fronteras, no quiere inmigrantes, no quiere importaciones? Estados Unidos, que son un ejemplo de Estado rico y democrático, no son un ejemplo de liberalismo. El estado es enorme. Y Trump apoya el proteccionismo, quiere cerrar las fronteras y expulsar a los inmigrantes. Esto es totalmente antiliberal. Milei, en cambio, tiene algunas cosas muy liberales, como que quiere abrir los mercados y abrir el comercio. Pero, al mismo tiempo, ha subido los impuestos y está manipulando el tipo de cambio. Eso no es liberal.¿Qué es liberalismo entonces? ¿Una utopía? ¿Puede funcionar?No, lo que no funciona es el socialismo. El socialismo sí es una utopía que, además, regó el planeta con la sangre de 100 millones de trabajadores asesinados. El liberalismo descansa sobre el respeto al prójimo, a sus derechos y a sus libertades. Eso no es una utopía: eso se puede lograr y, además, se logra sin víctimas. En cambio, no hay socialismo sin víctimas. Me ha salido una greguería [Ríe].

«Las criptomonedas son el principal desafío que ha tenido el Estado moderno en su monopolio monetario»

¿Qué opina de las criptomonedas y esa descentralización que prometen?Las criptomonedas son el principal desafío que ha tenido el Estado moderno en su monopolio monetario. Por eso me resultan simpáticas. Sin embargo, creo que son volátiles e inseguras y no tengo allí invertido el pan de mis nietos.¿Y de los gurús que venden sus cursos en redes?Yo estoy en todas las redes sociales, incluso en TikTok para estupor de mis nietos, que dicen que es imposible. Con eso de los anuncios, la clave de todo es que tengas la opción de decir que no. Y eso decir, que no, se llama el mercado. En el mercado puedes decir que no. Por si acaso no le digas que no al Estado, cariño, que si no pagas impuestos vas preso.¿Hay un problema de educación financiera en España?La tentación siempre es decir que la gente no sabe nada. Mi experiencia, al menos en mis 50 años de vida profesional en España, es que hay bastante más educación económica, financiera y política, incluso, que nunca antes. Yo no soy pesimista en ese sentido.Cree que «las ideas pueden ser un festín o una trampa, una chispa de lucidez o un lugar común». ¿Cuál es la peor idea que ha tenido?[Ríe] Cuando era joven era de izquierdas. Y verdaderamente creía que se puede cambiar el mundo a través del socialismo. Esa fue una idea muy mala.Dice una de sus greguerías que «los capitalistas no suelen defender el capitalismo». ¿Lo puede desarrollar?Sí, esto es una vieja idea de los liberales que viene de Adam Smith, que desconfiaba de los empresarios porque tienen un impulso a utilizar el poder para cerrar el mercado e impedir la competencia. Por eso decía que los capitalistas no defienden el capitalismo. Pero bueno, tampoco lo defienden los profesores, los artistas, los cineastas, los periodistas, los intelectuales, los políticos…Y en otra afirma que no hay nada más liberal que los diez mandamientos. ¿Esto no se lo puede aplicar prácticamente cualquier ideología?Yo creo que no. Los mandamientos son liberales porque están pensando siempre en el otro. Y eso es el liberalismo. Hay dos mandamientos, ¡dos!, que hablan de la propiedad privada. No robar y no codiciar los bienes ajenos. Siempre es el ajeno: no matar al otro, no robarle al otro, respetar al otro… Por eso digo que son liberales y nada socialistas.¿Y qué ama por encima de todas las cosas el liberalismo?Al prójimo. Lo respeta, no lo ama. Amarlo es el cristianismo; los liberales no llegamos tan lejos.

«Los capitalistas no defienden el capitalismo, pero tampoco los profesores, los artistas, los periodistas o los político

Intente convencer a una generación que tal vez nunca tenga vivienda en propiedad o que, como yo, ha estudiado siempre en la educación pública, de que no necesita al Estado.Que miren por qué se han encarecido aquellas cosas que son caras. ¿Cómo es posible que la vivienda sea cara y los demás bienes no? Se han abaratado los ordenadores, los coches o los teléfonos móviles. ¿Por qué la vivienda es cara? Y que se pregunten si no habrá detrás la explicación de la intervención pública. Si hay algo que sistemáticamente es caro y no debería es porque hay algún político detrás regulando el mercado. La vivienda es cara porque está intervenida, de ahí lo absurdo que resulta intentar abaratarla interviniendo.Se dice que los progresistas se hacen más liberales con la edad. ¿Sucede al revés? ¿A medida que se depende más de la pensión y los servicios públicos uno cree más en el Estado?Es posible, claro está, pero no estoy muy seguro. Yo creo que la gente más bien tiende a evolucionar, como yo mismo y como tantos otros liberales que venimos de la izquierda: desde Vargas Llosa hasta Karl Popper. Me parece que esa es la evolución más habitual.Algo malo tendrá el liberalismo.[Ríe] Los liberales tenemos pecados como los de los socialistas. Es decir, a veces tendemos a imaginar que el mundo lo podemos arreglar nosotros desde arriba. Eso es el socialismo: pensar que somos capaces y sabemos cómo organizar la sociedad desde arriba. Tenemos esa tentación de lo que Hayek llamó la fatal arrogancia: creer que uno sabe. Mi único consuelo ante ese ese defecto de los liberales es que todos los grandes maestros del liberalismo, desde Adam Smith hasta Hayek, advirtieron contra eso. Adam Smith tiene una preciosa imagen que dice que los seres humanos no somos piezas en un tablero de ajedrez; tenemos principios motrices propios. Esa enseñanza algunos liberales a veces la pierden.

LA PREGUNTA IMPERTINENTE

Pregunta: ¿Cuál ha sido la pregunta más impertinente que le han hecho y qué respondió?
Respuesta: Creo que no me han hecho ninguna pregunta realmente impertinente, pero si me la hicieran la contestaría sin impertinencia.

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