Cualquier viaje está lleno de bonitas impresiones y cotrariedades molestas que con la edad se tornan más fastidiosas. Días pasados en París tuve las siguientes impresiones positivas: te hablan en español, por encima del inglés, hasta en los altavoces del metro, no digamos las traducciones de museos y letreros. Va habiendo un respeto que no había en absoluto cuando fui por primera vez, en 1976, donde había locales que no dejaban entrar a los españoles; te ponen agua en los bares con cualquier consumisión, con el café pero también con la cerveza, con lo que no hay que estar detrás del camarero de turno; los músicos callejeros tocan pero no se acercan apenas al bar, debes llamarlos para echarles una propina; y el paté sigue estando delicioso aunque ya no los croissants. En esta ocación visité unos cuantos cafés literarios, evocadores de la èpocas gloriosas del existencialimo, la Segunda Guerra e incluso la Revolución, como es el caso de Procope, un café de extraordinaria belleza, calidad e historia. En Les Edditeurs y Les Deux Magots comimos y en el Café de Fiore entramos sólo a verlo (ya lo conocía) porque había una gran cola, como pasa en El Rinconcillo de Sevilla y el Manteca de Cádiz En el Ritz de la plaza Vendome me tomé una de las mejores cervezas de mi vida, teniendo en cuenta la atmósfera y la historia del hotel.
Como impresiones negativas: la cerveza no termina de estar fría del todo, sientes que no ves a ningún francés, sólo inmigrantes y turistas, con lo que da la impresión de que la cultura europea se acaba, y lo peor, sigue sin haber aire acondicionado ni en bares, buses, trenes, hoteles, taxis… Es horrible porque hay muchos días de calor en verano. La Revolución, un periodo nefasto de asesinatos y fanatismo (otro día revisaremos la Historia) sigue teniendo un prestigio insólito. Al lado de mi hotel se econtraba una inmensa estatua del fanático Dantón y el lugar donde más se guillotinó se llama la plaza de….La Concorde! (la concordia).
He viajado a lo largo de mi vida a 25 países, entre los que se encuentran Nepal, Rusia, Estados Unidos, Marruecos, Cuba, Turquía, China, Egipto, Israel, Jordania y por supuesto casi todos los de Europa. De capitales, en España, creo que solo me falta por conocer Soria. ¿Y por qué cuento esto? Pues porque ni un solo viaje mío, repito, ni uno solo, le ha costa dinero al contribuyente. Esto en Cádiz tiene su mérito, me reconocerán. Tampoco me han pagado nunca los vinos que he probado, y he intentado probar todo lo que he podido. En este caso soy más benevolente con el que bebe de válvula, quizás porque los prefiero a los que no beben o tal vez porque hablamos del chocolate del loro (o mejor del vino del pesebrista).
No deja de ser curioso que la sociología española franquista diera lugar a la sociología socialista. Hablo en general de una clase media-alta mesocrática que primero adoptó el relato de los vencedores de la guerra, y a continuación, la siguiente generación, en gran parte, adoptó el relato de la izquierda, especialmente del PSOE, la principal agencia de poder y del figureo. Es lo que se llama ir con los tiempos. En lo particular ha habido cargos socialistas que directamente eran hijos o nietos de franquistas de postín, muchos de ellos respetables en ambos casos, otros no tanto, como en todas partes.
También genera curiosidad observar cómo algunas de estas personas, tras jubilarse, se han pasado a Podemos
Leía el otro día que los animales domésticos tienen una longevidad superior en un 30 o 40 por ciento a los animales en libertad. Es decir, el confort alarga la vida. Por otra parte, en la España moderna, la esperanza de vida de los que nunca hicieron deporte como se hace hoy es de las más altas del mundo. Mi madre murió a los 94 y jamás hizo deporte, mi padre a los 90, y lo mismo. Cuando yo azuzaba a mi madre para que corriera porque se iba el bus decía que ya vendría otro…
Lo sé, no tengo razón, moverse es mejor que no moverse, pero a condición de definir “moverse”, y su intensidad, según las circunstancias y edad. A mí por ejemplo, que soy un andarín de vocación, el médico me ha prohibido andar, solo debo hacerlo para trasladarme por necesidad, debido a un problema de artrosis generalizada, especialmente en caderas y rodillas. No lo cumplo, ando por Sevilla, pero debo sentarme a cada diez minutos o así, y luego me duelen las articulaciones. Me dan mucha pena sobre todo esas personas con sobrepeso y de cierta edd, que veo cada día corriendo… como decía un amigo, el deporte hay que hacerlo desde joven, si no, cascas.
Varios autores, creo recordar entre ellos a Payne, resaltan que el papel revolucionario de los comunistas en los años 30 lo hizo en España el PSOE. Se parecía más el socialismo español al comunismo, que la Falange al fascismo; recuérdese que el fascismo y el nazismo son ateos y paganos, anticristianos, y tanto José Antonio como Franco eran fervientes católicos.
Frase genial de un amigo: «lo bueno de vivir solo es que nadie ventila». Me cuenta que su padre se recogía en la calle cuando venía la limpiadora porque pasaba menos frío fuera.