Comprar Groenlandia. Salvador Sostres

No es apaciguamiento sino defender nuestro modo de vida libre con cultura, comercio y la superior inteligencia con que ya acabamos con la URSS

Marcharte de palacio

Carne de maltrato

Salvador Sostres

Salvador Sostres

29/03/2025 a las 20:23h.

Narración por un asistente de voz

Groenlandia resume la hipocresía europea, el antiamericanismo infantil y que el rearme y la defensa de Ucrania es una pantomima. Zelenski es una pulserita para ir a la última tal como oponerse a que Estados Unidos compre Groenlandia pero exigir que la defienda -y nos defienda-, explica que continuamos siendo incapaces de ocuparnos como adultos de nuestro futuro. Es una cursilería típicamente nuestra magnificar el caso de Groenlandia. Bases americanas hay en todas partes, y mucho más importantes, y si los Estados Unidos no necesitan comprar Marruecos, Turquía o España es porque a diferencia de Groenlandia, que está abandonada, estos países tienen liderazgos establecidos e interlocutores claros. Si Groenlandia fuera territorio estadounidense, Estados Unidos podría aprovechar sus recursos naturales -minerales raros, petróleo, gas natural, pesca- para multiplicar su economía y mejorar la vida de los 56.000 habitantes. Igualmente podríamos vigilar las actividades de otras potencias, como Rusia y China y esto sería mucho más eficaz que todas estas armas de las que ahora hablamos, que no vamos a comprar y que si las compráramos no sabríamos cómo dispararlas.

La soberanía de Groenlandia es un conjunto vacío y ni los groenlandeses saben responder claramente quién les manda en las encuestas, pero en cualquier caso no quedaría comprometida: da lo mismo ser autónomo respecto de los daneses que de los americanos. Y sobre todo en los lugares más recónditos de la Tierra no he visto nunca que a uno que no es americano le vaya mejor que a uno que lo es.

Una Europa realmente comprometida con su defensa estaría suplicando a Trump que se quedara con Groenlandia y que compartiera la información que obtuviera, y trataría de colaborar en el despliegue militar en la isla con sus soldados o por lo menos colaborando con el oneroso gasto. Es lo que exactamente hace con las bases americanas que alberga en sus propios territorios y cuya razón de ser y utilidad no sólo no cuestiona sino que tanto agradece. Una Europa que de verdad tuviera miedo de China y de Rusia, y no esta gritona afectación, habría asumido que si Estados Unidos no controla Groenlandia la van a controlar más temprano que tarde las otras dos potencias, juntas o por separado, y que no la usarán para protegernos.

La destrucción del mundo no está a la vuelta de la esquina. La tercera guerra mundial no es inminente ni está prevista. Pero hay movimientos, siempre los hay, y buscar maneras estables de relacionarnos con nuestros vecinos, a la vez que los vigilamos y menguamos ganando posiciones de defensa estratégica, no es apaciguamiento sino defender nuestro modo de vida libre con cultura, comercio y la superior inteligencia con que ya acabamos con la Unión Soviética.

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