Trump. Paz. Salvador Sostres

No he visto nunca que negar la realidad conduzca a la construcción política

Salvador Sostres

Salvador Sostres

15/01/2025 a las 19:12h.

Trump ha empezado a hacer la paz antes de tomar posesión del cargo e Israel está más cerca que nunca de que los terroristas de Hamás devuelvan a los rehenes y dejen de matar. También Zelenski y Putin parecen preparados para asumir los términos realistas –y no humillantes para Rusia– en que su guerra ha de terminar. A ninguna de las dos soluciones se ha llegado por decantación o por azar. Mientras Biden –en la tradición demócrata, tan sanguinaria– ha insistido en la guerra durante su catastrófico mandato, el presidente electo se puso enseguida a trabajar, tal como llevaba años anunciando, en acuerdos negociados para el cese de las hostilidades.

Por supuesto la turba no se lo va a reconocer e insistirá en su demonización con prejuicios y estereotipos y negando la realidad, tal como a Obama le concedieron el premio Nobel de la Paz justo cuando empezó su mandato y fue uno de los presidentes más belicista y mortífero de la historia de los Estados Unidos.

A Javier Milei también se le continúa insultando a pesar de sus notables avances en el resurgimiento de la economía argentina. Y ni el drenaje de la inflación, ni la transparencia gubernamental, ni la erradicación de la corrupción parecen ser argumentos suficientes para hacer reflexionar a sus detractores: nada les importa, sólo el cliché, sólo la trinchera como último argumento para justificar su inacción y su mediocridad llamando «extrema derecha» a los demás.

Israel ha tenido que aprender a sobrevivir contra sus enemigos islamistas y contra la izquierda europea, y muy concretamente la española, que apoya y anima a estos terroristas a persistir en la atrocidad de sus asesinatos. En muy menor medida de gravedad, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, gobierna cada día asumiendo que unos le llamen españolista y otros independentista, sin atender ninguna de las dos facciones al hecho fundamental e indiscutible de que la convivencia, la tranquilidad y el buen gobierno han vuelto a Cataluña.

No he visto nunca que negar la realidad conduzca a la construcción política. Ronald Reagan fue recibido con los mismos insultos que Trump y fue durante sus dos mandatos un presidente excepcional. Ganó la Guerra Fría, destruyó a la Unión Soviética. ¿No podéis darle ni las gracias?

No es que me importe demasiado lo que la gente en sus sobremesas opine de estos asuntos, aunque me resulta deprimente su ignorancia total. Más bien me sorprende que sea tan fácil para algunos gobiernos sin recorrido ni capacidad el mecanismo de recurrir a los viejos fantasmas para conseguir por miedo la adhesión del público mentalmente más debilitado.

Despreciar a Elon Musk por apoyar a una candidata que ha dicho que Hitler fue un socialista, como sin duda lo fue, forma parte de este negacionismo irracional de los que se sienten tan superados por la realidad que prefieren enredarse en la tiniebla aunque todo y siempre les vaya francamente mal.

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