*** Primeramete algo de última hora. Si no tuviera su lado trágico, hubiese sido divertido ver qué opinan los progres gaditanos sobre la posible retirada de las principales empresas que encargan la reparación de barcos a Navantia-Cádiz, por la decisión sindical de no trabajar los domingos (¿no trabajar en domingo es un «derecho social», no?). Si los sindicatos siguen empeñados en mantener su postura, el 80% de los pedidos de Navantia en Cádiz desaparecerán, es decir, la ruina de Astilleros. De momento ningun opinante zurdo ha dicho esta boca es mía. Apuesto a que la mayoría, si no todos, permanecerán en silencio.
***Proliferan desde hace ya demasiados años, sin que tengan la respuesta adecuada, las intervenciones de profesores universitarios o de licenciados en historia sobre la llamada memoria, un asunto que poco tiene que ver con la Historia como disciplina científica. De todas esas manifestaciones no veo ninguna dedicada al genocidio practicado contra la Iglesia durante la guerra en la retaguardia, con miles de religiosos asesinados por el hecho de serlo, tampoco ninguna habla de las depuraciones realizadas en la Administración por el Frente Popular antes del 36 (en Cádiz tenemos algunas sonadas), ni mencionan las peores matanzas de la guerra, las realizadas por el Frente Popular durante los meses de julio a diciembre en el Madrid de 1936, ni se habla de Paracuellos, ni de las checas organizadas por todos los partidos frentepopulistas, ni nada sobre las quemas de conventos duante la República, -por ejemplo en Cádiz se repitieron tres veces-, ni tampoco hay memoria en estas intervenciones del golpe insurreccional contra la República de socialistas y separatistas en 1934, con 1200 muertos, ni de los crímenes de las izquierdas contra las derechas en la primavera trágica, ni de los muertos habidos en la guerra entre las propias izquierdas, etc. etc. De todo ello se desprende que estos historiadores no están interesados en la verdad histórica, en analizar objetivamente cómo y quienes contribuyeron a arrasar la República, ni en resaltar las barbaridades de ambos bandos, sino sólo de uno, el franquista; es decir, están interesados en la revancha, en utilizar una guerra, que dividió a España por la mitad, para demonizar a la media que se supone heredera de uno de los bandos… En resumen, están interesados en el sectarismo de sacar ventaja política hoy deslegitimando a la mitad de los votantes españoles, y en reventar la reconciliación sellada en la Constitución de 1978. Estos historiadores apoyan las leyes que prohiben versiones de la república y la guerra distintas a la profrentepopulista, lo cual los convierte en censores. ¿Por qué no debaten sus teorías en vez de hacerlas obligatorias? La Historia que no está sometida a la crítica rigurosa es un relato de parte, pura propaganda política.
***A.H.R., en época de graves investigaciones policiales sobre corrupción a los allegados del gobierno, se dedica a hacer disquisiciones generales sobre la corrupción humana, nombrando eso sí más a los corruptos de la derecha y diciendo de paso que el caso de Juan Guerra quedo en nada. No recuerdo que disertara cuando la corrupción era próxcima al PP. Al final, según el autor, todo acaba en una sola persona, Ábalos, del que reconoce graves delitos. De Aldama señala que es un conseguidor de los que pululan por los gobiernos, en general, al que se le presenta como si fuese el pequeño Nicolás o el ¡novio de Ayuso!. En definitiva, bajo un barniz de supuesta neutralidad y análisis objetivo, se repite el mismo discurso gubernamental: Ábalos, el segundo de a bordo, el hombre de confianza de Sánchez, es un verso suelto, y Aldama, un pícaro que acusa sin pruebas. Nada sobre el hermano y la mujer del Presidente, nada sobre el Fiscal General, nada sobre el borrado del móvil, nada sobre la desfachatez del presidente afirmando que se debe pedir perdón al Fiscal General por borrar las pruebas de delito…Eso sí, se resalta que Aldama apareció con un guardaespaldas ultra. La «extrema derecha» que no falte.
***Ahora resulta que la COPE adoctrina a los niños del Liceo. El autor de la observación vuelve a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Vamos a ver, el mayor adoctrinador del país es el profesorado de la pública, mayoritariamente de izquierda. Algo conozco el paño. Por no hablar del adoctrinamiento del mayoritario periodismo-leninismo.
***En medio de la corrupción gubernamental al periodista P.I. se le ocurre escribir un artículo largo y retórico, más literario que inofrmativo, para exonerar de culpas corruptas al gaditano de San Roque Carlos Moreno, «un securndario», mano derecha de la vicepresidente María Jesús Montero. Aquí tienen información más documentada y rigurosa al respecto: