***¿Son rechazables las formas de Milei? ¿No echa para atrás el personaje? Así es. Pero, dicho esto:
1. No debemos quedarnos ahí y tenemos que hacer un análisis más profundo de su filosofía de gobierno y de la experiencia que la avala. Lo que hace el interesante programa político y económico de Milei, y el grupo de técnicos que lo respalda, es romper con muchas décadas de populismo peronista corrupto y de un socialismo que tiene empobrecido al país, y por primera vez en décaddas, emprender un programa económico de libre comercio, bajada de impuestos y estabilización similar , aunque más avanzado, al que emprendieron antes todas las naciones que lograron el desarrollo económico. Es un programa apoyado por la experiencia histórica y por la ciencia económica. Ejemplo la España del Plan d Estabilización de los 60, que puso a España como la novena potencia económica del globo, o la Alemania del “milagro económico” de Adenauer, o la Inglaterra de Thatcher y el EEUU de Reagan. Por no hablar del sudeste asiático, China, etc.
2. El programa de Milei no sólo recorta impuestos, expulsa a políticos innecesarios y a la legión de extractores de rentas del estado con el consiguiente ahorro administrativo, suprime regulaciones burocráticas e impulsa el libre mercado, sino que hace frente al programa woke de favorecer ciertas identidades sociales consideradas “correctas” y castigar a otras “incorrectas”. En otras palabras, un programa que no interviene en enfrentar a colectivos sociales ni hace leyes que discriminan positiva o negativamente a nadie, ni decide quien es ganador y quien perdedor en función de la corrección política, como hace hoy en día el universo progre en todo el mundo.
3. En EEUU pasa lo mismo con Trump. Las formas del personaje son rechazables, pero ¿es peor eso que el programa de agresividad militar, el pensamiento obligatorio woke o el mantenimiento de una casta burocrática y de subida de impuestos que persigue la pandilla «demócrata» que comanda Obama, unos pijos de Yale, sí, muy educados, pero cuyo populismo (¿no lo es el obamita?) se está alejando de las necesidades cotidianas y de la decencia elemental del pueblo americano, y está imponiendo una filosofía contra el sentido común, la ciencia, y la forma de vida de las grandes mayorías.
***A lo largo de la historia del cine ha habido muchas frases que han quedado en la memoria del común. El “nadie es perfecto”, el “siempre nos quedará París”, o el “Tócala de nuevo, Sam”, son algunas de las más repetidas, entre otras muchas que todos sabemos. Hoy quiero compartir algunas de esas frases que me estremecieron en su momento, que son poco conocidas, y que no veo que estén en las listas que internet suele exponer al respecto. Son frases maravillosas que en mi modesta opinión merecen ser recordadas para siempre.
Empezamos con una frase del detective Carvalho, de Vázquez Montalbán, al parecer extraída del poeta T S Elliot, que en este caso figura en sus novelas y no sé si en las películas de este detective. Le preguntan a Carvalho por su plan de vida cuando se jubile y responde: “Leer hasta la madrugada y en invierno viajar hacia el sur”.
Tony Curtis en la película «La carrera del siglo» es un dandy que tiene como máxima ambición en su vida ganar esa carrera. En el transcurso de la misma se enamora de Natalie Wood, otra contendiente, y tienen varios desencuentros, hasta que delante mismo de la meta, se paran y deshacen sus malentendidos. Él le dice a élla que está enamorado y a continuación se besan apasionadamente. Los malos (el maravilloso Jack Lemon), en ese momento, les sobrepasan y entran en la meta. “Has perdido” (you´ve lost), le dice entonces Natalie Wood a Curtis. “Sólo la carrera” (Only the race), le responde Curtis, en una de las declaraciones de amor más bonitas de la historia del cine.
En «Erase una vez América», Robert de Niro vuelve a Nueva York después de 35 años. El dueño del pub donde paraba le pregunta, “Noodles”, que así era su apodo, “¿Qué has hecho en estos últimos 35 años?” De Niro, muy despaciosamente, responde: “Acostarme temprano”.
Clint Eastwood, ante las opiniones erráticas de varios policías, y para ridiculizarlos, en «Harry el Sucio», dice, “las opiniones son como los culos, todos tenemos uno…”
También Clint Eastwood, en “El sargento de hierro”, y ante la recriminación de un superior por haber tomado una colina sin permiso, dice: “Con el debido respeto, señor, se me están empezando a inflar los cojones”…
Lawrence de Arabia (Peter O´toole) está atravesando el desierto de Wadi Rum (por cierto, uno de los lugares más impresionantes donde he estado), y el beduino que le acompaña, tras muchas horas de marcha en camello por el desierto, le dice que ya puede beber agua, un vaso. Lawrence se echa el vaso y se lo ofrece primero al beduino, que se niega. Peter O´toole le pregunta, “¿no vas a beber agua?” El Beduino le dice, “no”. Entonces Lawrence, echando el agua de nuevo en la cantimplora concluye: “beberé cuando tú bebas”.
***Uno que se autcalifica de «outsider» pero que está en todas partes, ha presentado en estos días un libro suyo, por supuesto rodeado por representantes de todos los poderes fácticos de la ciudad y de reconocidos personajes tóxicos (Dios los cría…).