26 de septiembre de 2013 por Rafael Zaragoza Pelayo
Emulando al maestro Antonio Burgos en su Recuadro, al que estoy dispuesto a pagar royalties en forma de convidá gorda, hoy quiero traer aquí algunos recuerdos desordenados del Cádiz de los años 50, 60 y 70. Las carteleras móviles de cine con los “cuadritos” de las películas, el “fakir” que se comía las bombillas en la plaza de las Flores, la “piera barco” de Santa María del Mar, “¡Cabeza, echa el toldo!” en los cines de verano con el levante, los Festivales de España nocturnos en el Teatro del Parque Genovés con sus fuentes funcionando a pleno, el Cortijo de los Rosales, La Cueva del Pájaro Azul con el Cojito Peroche vestido de bandolero en la puerta, Batillo y la Tía Norica en el Colegio de Arbolí al llegar la Navidad, las Eurekas con sus empleadas (mujeres siempre), el pito de la fábrica de Tabacos, la sirena del faro de la Caleta por la niebla, ¡al rico bombón helado!” de los cines de verano, el Cine Terraza, el Teatro de Manolita Chen en las Cuestas de las Calesas, el “Infantil” del Cine Municipal, la Fiesta Infantil del Falla en Carnavales con la pasarela de los disfraces, el postulante con el cazo pidiendo para las agrupaciones de Carnaval, los coros de Carnaval con sus mulillas, el Cine-Club de la Escuela de Naútica, el Mikay y Casa Samuel en San Juan de Dios, “Marchena picuito” por las calles, las bolas de nieve en Carnavales, los papelillos y serpentinas cubriendo las calles, los trajes de Primera Comunión en Vicente del Moral, el pregón del Diario de Cádiz por las calles, la venta ambulante de caballas caleteras, los niños tirándose desde el Balneario de la Palma con marea llena, la pesca en la Punta San Felipe con la caña del país, el Cine España, los autobuses de dos pisos y los niños cogiendo sitio arriba, el sonido del tranvía a su paso por la calle Plocia, Papelería Cerón, Los Gallegos en la plaza de las Flores, el Café Madrid en Columela, el helado “topolino” de Los Italianos, los carritos de helados de La Ibense, La Laguna sin pisos y con lagunas, la piscina frente al Estadio con los cristales para ver a los nadadores desde debajo, la cervecería El Barril donde hoy está Macdonald, las veladas de boxeo de la Bolera, los bailes en el Balneario de la Palma y en el Casino Gaditano, los Simun.
Seguimos hoy con el resumen de aquellos recuerdos gaditanos de los años 50, 60 y 70. No cabe sino citar aquí a mi amigo Julio Molina Font, que tan bien ha tratado el asunto en sus muy recomendables libros. Las marionetas de Chacolí en verano en Canalejas con los niños gritando por donde venía “el malo”, Casa Crespo y su famoso “ahora vengo”, las veladas de boxeo del Cine Maravilla, la Academia de Marcela Blanco para aprender a escribir a máquina, los cigarrillos Celtas Cortos, los cánticos de ánimo de la afición cadista: “Por el patio de la Mirandilla ha pasado un avión con un letrero que dice que el Cádiz es campeón. A la bim, a la bam, a la bim, bom, bam, el Cádiz, el Cádiz, y nadie más”, las casetas de madera en la playa de la Victoria, el vapor del Dique que llevaba a los trabajadores para Puerto Real con los estudiantes que hacían rabona, el Piper Club en la calle Enrique de las Marinas (“Quique street”) donde bailaban las chicas go-go en las jaulas y las jovencitas se ponían las minifaldas que llevaban en el bolso, la “Cirila” a su paso por Columela saludando con guasa a los estudiantes, los chiquillos tirándose del Puente Canal en La Caleta, los televisores Vanguard comprados en Crédito Rucas, el “Cubanito” por las calles con su gabardina y vendiendo preservativos, “Juman” con su cámara de fotos besando a todo el que conocía (que era medio Cádiz), las mesitas en las casapuertas para dejar las tarjetas de pésame, los vendedores de tabaco rubio americano guardado en los enormes bolsillos de sus chaquetas en la esquina de Plocia y San Juan de Dios, los chavales bajando por la pared del foso del Instituto Columela para jugar al futbol en su campo de tierra, el autobús escolar de San Felipe Neri llamado “el coco” por su aspecto, las rupturas públicas del carnet del Cádiz de los aficionados cadistas tras una decepción y su regreso al Estadio como si nada hubiese pasado, el conjunto Abunai, los Shaders, los Tekas, las pibas francesas (las majorettes) que desfilaban en las cabalgatas de los Carnavales de los 60 y la expectación que causaban entre el público masculino, las llamadas “Salas de Fiestas”, entre las que se encontraban el Salón Moderno en la calle San Juan y el muy famoso en toda España, El Pay Pay.