***El jueves me compré un traje chaqueta en MD para una boda que se celebra el sábado. Tardé unos diez minutos en hacerlo, con los arreglos ya cogidos. Luego estuve otros diez minutos más y compré ropa de invierno. Me gasté un dinerito curioso. El empleado no daba crédito ante mi rapidez….
***¿Cuando empezamos a rellenar la carretera Cádiz San Fernando para construir viviendas baratass, de VPO por ejemplo, como está toda Sevilla Este, con unos 130000 habitantes jóvenes? Claro que en Cádiz hay suelo para eso, pero hay que ganarlo al mar… Por qué no nos unimos Cádiz y Puerto Real y nos convertimos en la principal ciudad de la provincia, si en la práctica ya lo somos?
***No es algo nuevo que el socialismo haya combatido de siempre la trilogía Padre-Patrón-Patria. Los tres conceptos, según la izquierda de ahora y de siempre, contribuyen a afianzar el sistema capitalista, que era, y en parte lo es, el verdadero combate del rojerío. Hoy, tras la victoria del capitalismo y el ascenso de la clase obrera, el objetivo anticapitalista se disuelve, no desaparece, en otros conceptos, la ideología de género, el terror climático, el animalismo irracional, el ecologismo sandía (verde por fuera y rojo por dentro) etc., que pasan a primer plano, especialmente todo lo referente al patriarcado y por ende a la familia tradicional. El feminismo lo es si es de izquierda, si es Rita Barberá, o Cayetana, o cualquier mujer liberal conservadora, pierden su categoría de mujer y ya no son defendibles. En general, según su comporatmiento cotidiano, la izquierda prefiere a un terrorista de Hamás que a un liberal.conservdor de la derecha democrática occidental, de igual forma, prefiere a un islamista que a una mujer de derecha.
Lo del poliamor, el amor libre, etc., y consecuentemente combatir a la familia tradicional, supuesta reproductora de los «valores burgueses», siempre fue una bandera de la izquierda política e intelectual. Véase al respecto a uno de los clásicos, Engels, colega y pagano de Marx, con su obra “El origen de la familia…”, libro que ustedes recordarán me encontró un sargento, ante mi horror, en mi taquilla de la mili, lo que produjo su felicitación más sentida: «olé ahí, chaval, la familia lo primero», dijo.
El socialismo quiere a los individuos aislados y dependientes del estado, pues su naturaleza siempre pone por delante los valores colectivos a los individuales en todos los ámbitos, la escuela pública, la sanidad pública, el transporte público, etc., elementos todos que supeditan el individuo al gobierno a través de unos servicios, caros, malos, lentos, burocráticos e ideologizados por una izquierda siempre ávida por asaltar la administración, todo ello a cambio de unos impuestos confiscadores, y no gratis, como se dice,
El socialismo va contra la naturaleza humana, profundamente familiar, y contra su esencia de querer ser mejor y prosperar, no de mantenerse todos iguales…de pobres (aunque los propios socialistas sí que prosperan). De ahí que la familia tradicional (o los otros modelos, hoy admitidos por esa izquierda como un mal menor), y la propiedad, sean dos elementos liberadores o amortiguadores de la opresión estatal típica del fascismo o el socialismo, las dos caras de una misma moneda
El liberal conservador abomina de unos derechos inexistentes, los derechos colectivos (la clase obrera, las mujerez, etc.), y defiende los derechos individuales y la propiedad. Los verdaderos feministas de siempre abominamos de tratar a la mujer como un colectivo de capacidad menor, al que hay que privilegiar por su condicción sexual. Esos es paternalismo machista.
En realidad, los derechos individuales y la propiedad son la gran revolución de la contemporaneidad. Hasta nuestros días, a lo largo de la Historia, el individuo ha estado siempre sometido a un colectivo: la aristocracia, el clero, el ejército, las tierras comunales, sel señorío, etc., hoy, la propiedad y la libertad individual, entendida esta como no estar sometido a coacción exterior, han liberado al hombre de la coacción colectivista. El socialismo pretende someter el individuo a las decisiones colectivas, es decir al estado, es decir al líder máximo, o a los políticos autonómicos, provinciales o locales, y a sus nomenclaturas.
***Golpes que la izquierda acometió contra la república, y que terminaron derribándola.
Quemas de conventos de 1931.
Revoluciones anarquistas entre 1931 y 1933.
Revolución socialista y de ERC en octubre de 34.
Campaña de odio contra la “represión” de Asturias.
Campaña electoral de 1936.
Primavera Trágica, con más de 400 muertos.
Entrega de armas a las organizaciones de extrema izquierda en 1936.