Las tripas de la libertad. Salvador Sostres

En lugar de dar las gracias a los que luchan por defendernos, les gritamos lo peor desde nuestro subsidiado sofá

Sangras como todos

Madre a la que tanto imploran

Salvador Sostres

Salvador Sostres

28/09/2024
Actualizado a las 19:52h.

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Narración por un asistente de voz

Me dan vergüenza las manifestaciones en Barcelona que cortan las calles en favor de Palestina y son cuatro. Me dan vergüenza los discursos no sólo en Barcelona contra Bukele porque protege la democracia, la paz y la libertad frenteando a las maras terroristas y asesinas hasta las últimas consecuencias. Netanyahu ha entendido, y lo ha entendido bien, que el problema no sólo es Hamás sino también Hizbulá y que Irán es la mano que mece la muerte. Me parece de una insólita bajeza que el Occidente libre, atracado en la bahía de la tranquilidad, no se dé cuenta ni mucho menos asuma que cada islamista muerto es una de nuestras hijas que puede salvar el pellejo. Es desesperante esta inconsistencia nuestra, tan bienestante, tan banal. Claro que es una guerra, tanto la de Bukele como la de Netanyahu. Y por supuesto que ambos han podido cometer errores. Pero es una guerra para defender la civilización, y eso nos incumbe y nos interpela, y si cometen errores los cometen en defensa de un estilo de vida libre que si lo pierden no sólo van a perderlo ellos y nosotros somos los siguientes.

Para preservar la convivencia en El Salvador hay que retirar de la circulación a los pandilleros, con toda la contundencia y eficacia de que el Estado sea capaz. Israel no va a dejarse intimidar y los que desde su insufrible altura moral le exigen que cese las hostilidades no sé si se hacen los tontos y no ven los ataques terroristas que amenazan su existencia -con Teherán de fondo moviendo los hilos del terror- o es que son tan tontos que realmente no lo ven. El viejo antisemitismo continúa recorriendo Europa como un fantasma. Estamos a una chispa de que se vuelvan a prender los hornos.

Lo de Milei en Argentina ya nadie dice que es fascismo: la economía se recupera más rápido y con más vigor de lo previsto. También parece que la señora Meloni algo de razón tenía en su argumento sobre la inmigración. La tan pregonada devastación de Italia si ella gobernaba se ha desvanecido y sus políticas fronterizas son un modelo para los países vecinos. Necesitamos que Trump gane en noviembre para pactar la paz con Putin y desenmascarar a los Biden y a los Obama, que han querido alargar la guerra para que en lugar de gas ruso compremos su gas, mucho más caro.

Israel y Estados Unidos aprendieron en la Segunda Guerra que para sobrevivir en democracias ordenadas hay que pagar un precio y los americanos pagaron este precio liberando París y los campos de exterminio. Israel lo paga desde entonces cada día sabiendo que si vuelve a perder una guerra podría ser la última. Y nosotros, ese conjunto irresponsable, cretino y amorfo al que llamamos nosotros, nos escandalizamos cada vez que le vemos las tripas a la libertad, y en lugar de dar las gracias a los que luchan por defendernos, les gritamos lo peor desde nuestro subsidiado sofá.

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