Cádiz durante la República: Los tumultos
Aunque en Cádiz la situación fue algo más tranquila (por ejemplo, en comparación con su vecina Sevilla), la República también trajo convulsiones extremas.
De inicio, el traspaso de poderes a los republicanos fue aparatoso. A pesar de que en Cádiz habían ganado los concejales monárquicos, un grupo de exaltados entró en el ayuntamiento destrozando todo lo que recordaba a la monarquía y arrojando el retrato del Rey por el balcón, quemándolo; posteriormente, grupos de personas marcharon por las calles arrancando rótulos reales. En la capital, como en otros lugares donde habían ganado los monárquicos, se repitieron las elecciones, esa vez sí ganando los republicanos, tras una fuerte abstención.
La quema de iglesias
Al mes de la proclamación republicana llegó la primera quema de iglesias de la capital. El convento de la Patrona fue arrasado y se quemaron innumerables imágenes, entre ellas la Galeona y la Patrona. También sufrieron numerosos daños San Francisco, San Agustín, El Carmen y la Residencia de los Jesuitas; los bomberos no pudieron intervenir ante la actitud agresiva de los energúmenos. Las turbas también intentaron quemar Santa María, que alberga la carismática imagen del Nazareno, pero numerosos vecinos del barrio salieron a defenderla incluso con armas blancas, lo que hizo desistir a las turbas. Sorprenden profundamente las letras de carnaval gaditano de ese año simpatizando con los violentos. En enero del 32, comunistas intentaron quemar la iglesia de San Antonio.
En marzo de 1936 las turbas vuelven a asaltar el colegio de San Felipe Neri, luego arrasan la residencia de los Padres Paúles y se dirigen a los distintos conventos e iglesias para continuar con su destrucción: Santa María, Santo Domingo, y, sobre todo, la Merced, que quedó completamente destruida.
En julio de 1936 se reprodujeron, agravados, los hechos vandálicos. Además de las consabidas quemas de iglesias, se saquearon y quemaron los establecimientos más emblemáticos del centro, ardieron algunas casas de las familias más conocidas, así como un conjunto de viviendas de El Palillero y de la actual calle Novena, los centros católicos de enseñanza de Jesús Nazareno y la Viña quedaron calcinados…
Huelgas salvajes y atentados
Además de los episodios relatados, a lo largo del periodo se produjeron en Cádiz una serie de huelgas salvajes y atentados violentos. Hagamos una rápida reseña recogida de la prensa a modo de noticiero.
1931 En la huelga general de Cádiz, tropas del Ejército rodean el barrio Santa María desde donde hay pistoleros profesionales en las azoteas: se producen varios heridos de bala y numerosos detenidos. Más adelante, la provincia, también declara la huelga general (Matagorda, Carraca, Transportes, etc.). Las carreteras quedan cortadas. Hay numerosos enfrentamientos con la Guardia Civil y heridos por armas de fuego. Como se dijo, en mayo hubo quemas de iglesias en la capital.
1932. En Abril, en Villamartín, las damas de Acción Nacional son tiroteadas; en mayo Matagorda, Echevarrieta y CASA se declaran en huelga; en Chipiona se producen dos muertos por disparos, se intenta asaltar el cuartel de carabineros y un concejal es encerrado en el Ayuntamiento por los huelguistas; se despliegan tropas contra huelguistas violentos en Jerez; en septiembre, un artefacto cargado de metralla debajo de la tribuna casi da al traste con el Centenario de Castelar. En diciembre en Cádiz la huelga violenta de panaderos alerta a la población.
1933. En el contexto de la segunda insurrección anarquista, en enero hay violencia en toda la provincia: un muerto en la capital, tiroteos entre guardias y anarquistas, petardos en diferentes poblaciones gaditanas, uno de ellos en la Fábrica de Tabacos, una bomba en el domicilio del diputado Fermín Aranda, etc.
Estas huelgas revolucionarias acaban en los sucesos de Casas Viejas mencionados: total 22 muertos.
En mayo explota una bomba en la casapuerta del arquitecto municipal de Cádiz. En septiembre es objeto de un atentado el labrador José Vela. En noviembre un grupo de pistoleros irrumpe en el teatro Las Cortes de San Fernando cuando, en un acto electoral, hablaban José Antonio Primo de Rivera, Pemán y Carranza. Hay un muerto y varios heridos.
En diciembre es asesinado el director del Banco de España en un salvaje atentado terrorista en Cádiz capital.
1934 En febrero intentan quemar la sede de la Juventud Tradicionalista. En mayo un valiente policía desactiva una bomba en la plaza de toros de Algeciras. El diputado por Cádiz José Antonio sale ileso tras un atentado de tiros y bomba.
1935. Después de tres años sin salir por fin se ven procesiones de Semana Santa en las calles, no obstante, se producen algunos incidentes al paso del Nazareno y se aprecian chinchetas y clavos ante el paso de los hermanos descalzos de la Buena Muerte.
1936. Durante la campaña electoral hay multitud de agresiones a militantes derechistas en Cádiz y otras poblaciones; son tiroteados un guardia civil y el jefe de la guardia municipal en Jerez; hay un atentado contra el Diario de Cádiz; como se dijo, hay quemas de iglesias en Cádiz en marzo y julio, y tiros, actos vandálicos, incendios y saqueos en todo el centro de la ciudad.
Las fiestas religiosas
Por decisión de las autoridades, desde el primer momento las fiestas religiosas se ven afectadas. En marzo de 1931, durante la Semana Santa, aparecen por primera vez chinchetas y cristales en la calle Compañía al paso de la procesión de la Buena Muerte. En junio las autoridades suspenden el Corpus, una fiesta religiosa que en Cádiz era muy importante y que no se volvió a celebrar hasta 1935. Los vecinos protestan.
Las procesiones de Semana Santa tampoco salen durante los años 32, 33 y 34. Los cultos se realizan en el interior de los templos. En el 33 los hermanos de la Buena Muerte hacen vigilancia alrededor de la imagen durante todo el día. Por fin en 1935, las cofradías vuelven a salir, aunque con algunos incidentes, como petardos, chinchetas y gritos. En el 36 tampoco tiene lugar la Semana Santa
La enseñanza religiosa
En septiembre de 1933 se organiza una Misa en la Catedral en honor de los Hermanos de la Doctrina Cristiana que debieron dejar los colegios de Cádiz en cumplimiento de las leyes sobre las órdenes religiosas y la prohibición de enseñar. Los Hermanos son vitoreados a la salida de la misa por parte de innumerables asistentes, la mayoría antiguos alumnos de sus colegios.
Antes, en enero de 1932 se había producido la disolución de los jesuitas y la incautación de sus bienes, como la Residencia de la plaza de la Catedral.