Kamasutra de Semana Santa. Andrés Trapiello

Kamasutra de Semana Santa
JAVIER OLIVARES

Andrés Trapiello

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 – 00:21

Hace unos días el presidente del Consejo General del Poder Judicial justificó su informe particular contrario a la Ley de Amnistía en el respeto a los miembros de ese Consejo, quienes días antes también habían dado a conocer su dictamen.

Como es natural se subrayó la abrumadora mayoría del resultado, también contrario a la ley: nueve a cinco. Una gran noticia. Sin embargo, a uno le intrigaron más los cinco. ¿Por qué? Seguramente esos cinco creían imposible una amnistía por inconstitucional hasta el pasado 23-J, como también Sánchez hasta que necesitó los siete votos de los amnistiables.

Ya nadie duda de que esa ha sido una transacción corrupta, y de corrupto debe tratarse el «cambio de opinión» o «la opinión sobrevenida» de todos y cada uno de esos cinco miembros del Cgpj. Seguro que han obrado en conciencia: o le están pagando una deuda a quien le deben el nombramiento o esperan en el futuro nuevas mercedes. Quiero decir, que desde el momento en que esos cinco eran, antes del 23-J, contrarios a una ley que consideraban anticonstitucional, ellos mismos se inhabilitaron. Una inhabilitación moral… y estética. Hay cosas que no se pueden hacer, pero otras, acaso tan o más importantes, que no se deben hacer. Por decoro. Naturalmente si se les preguntara ahora, sostendrían que jamás antes se manifestaron contrarios a la inconstitucionalidad de la amnistía, tal y como hizo la ex vicepresidenta Carmen Calvo el mismo día que votó a favor de ella, después de haberse pasado años declarando, con su esdrujulita y todo, su ín-constitucionalidad. El presidente Sánchez premió de inmediato su independencia nombrándola presidenta del Consejo de Estado. Cabe afirmar, pues, que Carmen Calvo es también una política corrupta, como Sánchez, como su Gobierno, como todos y cada uno de los diputados socialistas que votaron a favor como hubieran votado en contra, si se les hubiese pedido. Todos y cada uno lo han hecho por motivos personales.

En el Psoe y en el Gobierno se le da mucha importancia a la ín-dependencia, o por lo menos a la palabra independencia. Es, creo yo, muy difícil ponerse de acuerdo sobre esto. Pero hay un test sencillo para saber hasta qué punto se es o no independiente: si nos va bien o nos va mal. Por lo general, cuanto más independientes somos, peor nos va. Y al revés. Para lo que es, para lo que ha mentido, para su grado de putrefacción moral, a Sánchez no le podría haber ido mejor, probando de ese modo su dependencia absoluta de puigdemonesoteguis y demás ralea (por decirlo a la barojiana); al igual que todos y cada uno de los altos cargos que el propio Sánchez va nombrando, también están secuestradas por él, del Cis al Tribunal Constitucional, las 15 o 20 instituciones más importantes del Estado, ocupadas por ex ministros, ex secretarios de Estado y altos cargos socialistas suyos. Una de esas instituciones es Rtve.

Su presidenta interina, en un rapto rarísimo de independencia (recuérdese que fue nombrada precisamente por sumisa) se enfrentó a La Moncloa, y ha sido fulminada.

La primera virtud que tendría su sustituto o sustituta, anunció la ministra Pilar Alegría, sería su independencia, y así lo ha corroborado la que acaban de nombrar: «Soy militante del Partido Socialista». O sea, obediente, disciplinada. Si a esa mujer se le hubiera preguntado antes del 23-J lo que pensaba de la amnistía, habría dicho lo mismo que Sánchez entonces, de modo que tampoco es difícil imaginar cuál será ahora la información independiente que se dará en Rtve de ese asunto o de las próximas elecciones catalanas.

Y como el mayor problema de Sánchez es su indepe-dependencia, ha mandado por delante una vez más a su bufón Bolaños. Agitando su calabaza-sonajero ha recordado que el Gobierno de Sánchez es… ín-dependiente de Puigdemont y Erc. «No es verdad que se esté pactando un referéndum con ellos», ha dicho risueño (cuánto sonríe); «estamos en campaña, y se oirán muchas mentiras», añadió (¿las de los independentistas? ¿Las suyas propias, incluida esa? No quedó claro).

Porque, tras haber concedido la amnistía y para mantener el poder, ¿de qué otra cosa puede Sánchez hablar con los independentistas, sino de referéndum? Los independentistas se ufanan de haber llevado al Estado al huerto y Bolaños insinúa que lo hablado hasta ahora con ellos han sido… entretenimientos. Los franceses acuñaron para esas tácticas dilatorias allumeuse, una palabra con el «esprit» que carece su traducción al castellano, de una gran brutalidad. A Bolaños le parece más honorable hacer de allumeuse que de bobo de Coria, sin duda, y, como su jefe, ha aprendido que lo importante para gobernar hoy no es tanto decir lo contrario de lo que se piensa, que también, como no pensar nada, y recurre al célebre consejo dado por un padrino de boda al novio: «si quieres que tu matrimonio dure, aunque vengas oliendo a puta, tú niega siempre» (y de putas en el Psoe saben lo suyo).

El Kamasutra político de Puigdemont y Sánchez es asqueroso, la verdad, y oírle decir a cada paso «no es lo que parece», pero aún lo es más oírselo repetir a los independientes que él tiene en nómina, prensa incluida. Cada día va sumando independientes a su causa, hoy cinco aquí, otra allá, otro acullá… Si dura dura los tres años que asegura Sánchez que durará, será difícil sufrir esa orgía suya. Lo decía el poeta: «Disponte a ser feliz, va a ser muy duro».

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