Un español de 2023. Salvador Sostres

Yo entiendo que no te caiga bien Pedro Sánchez pero es pecado quejarse de una vida tan hermosa, de este tiempo de prodigios, de este amor que es el nuestro. Es una herejía ser un español de 2023 y andar llorando por las esquinas

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Salvador Sostres

SALVADOR SOSTRES

29/12/2023
Actualizado a las 13:53h.

Ha sido el mejor año de nuestra vida. El más luminoso, el que hemos avanzado más. Sabemos cosas que no sabíamos, hemos conocido a personas maravillosas y con los que ya conocíamos nos hemos aprendido a llevar mejor. Nos hemos hecho daño y lo hemos superado, hemos perdonado y todos continuamos vivos. Los que Dios se ha llevado estarán teniendo su merecido descanso y no me digas que no te tienta la idea de dejar de preocuparte.

Yo entiendo que no te caiga bien Pedro Sánchez pero es pecado quejarse de una vida tan hermosa, de este tiempo de prodigios, de este amor que es el nuestro. Es una herejía ser un español de 2023 y andar llorando por las esquinas y si en algo he contribuido pido mis más sinceras disculpas. Vivimos en el país más afortunado de la Tierra y en la era en que todo es más amable y está más al alcance. Nunca hacer lo que te gusta había sido tan fácil y nos cuesta tanto dar las gracias. ¿Te parece bonito? Todo el día quejándote de lo que no tienes o de lo que querrías que fuera de otra manera.

Nadie lo tiene todo, nadie está completo. Vivimos vidas de imperfección. Pensaba que en todos estos años habrías tenido tiempo de hacerte a la idea. Nadie en ningún aspecto concreto –ni en general– tiene todo lo que ansía y por eso continuamos avanzando en nuestro esfuerzo por ser libres. Pero si te calmas un poco te darás cuenta de que tu lamento permanente, tu apocalipsis de feria ambulante, tu supersticioso fin del mundo no guardan proporción con tu vida cristalina gota de rocío, tu vida de hijos sanos y en las mejores universidades, nadando braza y con gintonics en la bahía de la tranquilidad.

Parecéis independentistas, parecéis la noche de una Navidad de los años duros del ‘procés‘ en Via Veneto, mi mujer y los padres de mi ahijada, las dos trufas, el último caviar estratosférico –ya luego todo ha sido piscifactoría china– y angulas de cuando no son gallegas y son del País Vasco. Salió el tema y mi amigo es independentista de toda la vida pero su esposa era más normal y le pregunté por qué esa radicalización y me contestó es que peor no podemos estar. Inmediatamente llamé al dueño de la casa, señor José Monje, y le pregunté por qué a la mujer de mi amigo no le habían servido el caviar ni las trufas ni las angulas. Ni el champán.

–¿De verdad que no se lo han servido?

–No me he fijado pero creo que no, señor Monje, porque me ha dicho es que peor no podemos estar.

Parecéis indepes, como si os hubieran castigado sin champán y no me parece elegante sembrar esta tristeza y ensombrecer a la gente, hacerles creer que sus vidas son un desastre o que España está a punto de romperse o de morirnos de hambre o de tiranía. Es lo que hicieron los indepes, y además se lo creyeron, para fabricar su ira contra España. Mucha afectación de chiringuito de playa, mucho drama con angulas y caviar, como ahora que los restaurantes llenos y las abundantes existencias agotadas pero abandonad aquí toda esperanza porque el PSOE ha dado a Bildu la alcaldía de Pamplona. No es lo deseable, vale. ¿Pero hacía falta el número que hemos montado? Este desasosiego de «Borja, como te ahogues te mato», ¿de verdad crees que era necesario?

Las tragedias inventadas acaban siempre con que gana el otro. Al Estado le bastó simplemente comparecer para derrotar a los independentistas, que cuando llegó la hora de la verdad, la hora de pagar el precio con lo suyo o con sus vidas enseguida se dieron cuenta de que vivían muy bien y no valía la pena estropearlo. La derecha perderá mientras finja fines del mundo que nunca acaban de llegar, la gente al final quiere vivir tranquila. Nos gusta el petardeo, nos gusta la tensión un rato pero luego queremos cenar y pasar los fines de semana. Si estamos todos esquiando no digo que tengamos que votar al PSOE pero pretender que las libertades se acaban y que Puigdemont se está reagrupando en Waterloo para marchar en primavera sobre la nueva Cataluña separada me parece que es no estar en la realidad. Es feo asustar a tantos y tantos españoles de buena voluntad total porque el PP fue una vez más cobarde y en lugar de poner a Isabel puso al señor del táper. Os lo dije y no me hicisteis caso. Luego vino el disgusto. Y ahora resulta que van a caer los muros de la patria mía. La ya exalcaldesa de Pamplona ha dicho prefiero fregar escaleras pero si la miras bien verás que no se lo cree ni ella.NOTICIA RELACIONADA

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Per Feina es un restaurante serio, que saca mucho partido de cada euro que cuesta. Es un restaurante de cocina trabajada, honda, fina, estimulante

No se trata de meter a Dios en todas las trifulcas –aunque Él siempre está, pero ya me entienden– ni de convertir cada conversación en una tediosa disquisición moral, pero tiene algo de perverso, antes decía que de pecado, despreciar los dones, las ofrendas, los regalos que llegaron incluso los que no pedimos. Hay algo de insulto en este pesimismo, algo de niño malcriado que se enfada y tira la comida al suelo. Esto es España, queridos lectores y aficionadas, esto es la España de 2023 en que va bien hasta lo que se supone que va mal, como esta paparrucha del cambio climático –siempre la pantomima del ocaso– que en cualquier caso lo que provoca es que se esté más a gusto y hasta más tarde en las terrazas. Esto es España, entre Ibiza y Baqueira, entre Marbella y San Sebastián, Morante torea en Sevilla el Domingo de Resurrección, el Padre Carlos, la coppa de Joselito, la Superliga, Nobu abre en junio en Alcalá 40, Come, Dos Palillos, Enigma, los artículos de Jabois, Valentí Puig, la canción ‘Este amor’ interpretada por Javier Álvarez –ahora quiero que me folles, después haremos el amor–, Amaya Uranga y El Consorcio volverán a cantar en Barcelona en enero, Julio Iglesias en la inauguración del Bernabéu y Laporta en Brians II aunque probablemente no sea el año próximo sino el siguiente.

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