** Este fin de semana ha sido publicado en Cádiz un artículo que me gustaría resumir y analizar (https://www.diariodecadiz.es/espana/Espana-critica-apocaliptica-calma_0_1853515472.html). El autor ha hecho una evaluación pormenorizada de lo mal que va lo público: sanidad, educación, vivienda, enseñanza y transportes (ha olvidado la descomunal deuda a pagar por nuestros hijos y nietos), pero sin relacionarla para nada con la responsabilidad de este gobierno “progresista”. Claro, todo ese preámbulo de la degradación de los servicios públicos le sirve de base para resaltar que lo importante es hablar de estas cosas, de gestión, y no estar todo el día con la amnistía y la independencia de poderes. Estoy de acuerdo. Pero, ¿a quién no le gustaría vivir en un país normal y debatir asuntos como esos y no sobre el empuje del izquierdismo-separatismo en pos de la quiebra del estado de derecho y la desigualdad entre sus ciudadanos? ¿el autor no capta la excepcionalidad del momento? Tal vez no, o quizás quiere remar a favor del gobierno, como suele, quitándole importancia a la situación. Para él la reacción indignada y justificada de los ciudadanos españoles, -incluyendo a los auténticos y más sabios socialdemócratas-, a la impunidad que ofrece el gobierno a los golpistas catalanes a cambio de no dejar el poder, es culpa de Madrid. La toxicidad que emana la capital, dice, es contraria a la calma y buen entendimiento que hay en el terruño regional, por ejemplo, en Cádiz. Para reafirmar sus argumentos contra la capital madrileña se apoya en las palabras de un “enamorado” de Madrid, un dirigente del PNV, partido a quien ensalza.
** Entrando en otro tema, el conflicto de Palestina, al autor le parece que Pedro Sánchez y el Papa tienen una posición ecuánime al haber condenado al terrorismo de Hamás pero también a Israel por los muertos de Gaza. Sin embargo, esta doble condena, muy extendida, contiene dos errores garrafales: primero, aceptar las noticias sobre cifras que llegan de la autoridad de Gaza, es decir, del terrorismo de Hamás; y segundo y lo más importante, confundir a los muertos civiles asesinados deliberadamente y con saña por Hamás con los civiles que inevitablemente mueren en cualquier conflicto; en esta guerra hay que tener en cuenta que el enemigo se esconde entre la población civil a pesar de lo cual Israel avisa una y otra vez donde atacará mientras que Hamás, a punta de pistola, retiene a su población en esos lugares y en la superficie, mientras ellos se esconden en túneles. Israel tiene el derecho a defenderse para proteger a su pueblo, lo que incluye entrar en territorio agresor para acabar con los agresores.
** El caso de Sánchez clama al cielo. Se va a una Israel recién traumatizada por el dolor, a hablar ante las barbas de Netanyahu del derecho internacional, dando por sentado que lo incumple. Además, como “solución” propone un estado palestino unilateral, cuando en la carta fundacional de Hamás no se pide un estado palestino, sino expulsar a los judíos y matarlos. En cualquier caso, el estado palestino debe surgir de una negociación en la que intervenga Israel, lo contrario, lejos de ayudar, complica. Está claro que lo de este hombre es postureo calculado para aparecer ante una opinión pública adocenada como superior moralmente y de paso agradar a la izquierda internacional. Por cierto, los precedentes de intentos de paz muestran que cuando la negociación parece hecha, las autoridades palestinas siempre han decidido no firmar.