Acotaciones al Quijote de Trapiello RZP

Este verano he disfrutado leyéndo entero el Quijote reescrito por Andrés Trapiello, quién dedicó 14 años a tan ardua tarea. Al final consiguió elaborar un texto con un lenguaje moderno y entendible, que no necesita de las molestas anotaciones a pie de página que tanto interrumpen el placer de la lectura. Todas las grandes obras de otros países han sido «traducidas» también por grandes literatos actuales con el objeto de facilitar su lectura, sin traicionarlas. Voy a dejar algunas acotaciones al texto que he ido apuntando. En los próximos días añadiré algunas más.

** Leyedo el siguiente texto, se ve que Cervantes, lejos de ser un espíritu crítico con los valores de la época, como señalan algunos que quieren ubicarlo en un progresismo acrónico, los asume, hasta el punto que si entramos en ese juego, hoy podría ser considerado lo contrario, un «facha». Lean si no: «Los varones prudentes, las repúblicas bien concertadas, por cuatro cosas deben tomar las armas y desenvainar las espadas y poner en riesgo sus personas, vidas y haciendas: la primera por defender la fe católica, la segunda, por defender su vida, que es de ley natural y divina; la tercera en defensa de su honra, de su familia y hacienda; la cuarta en servicio de su rey en la guerra justa; y si le quisiéramos añadir la quinta, que se puede contar por segunda, es en defensa de su patria… » II capítulo XXVII

** Como curiosidad, señalar qu el nombre de Cadiz sale una vez en todo el Quijote. Sin embargo Sevilla no es nombrada. Lo es en otras muchas obras de Cervantes, pero no en el Quijote. Este es el texto: «Sabrás, Sancho, que los españoles, y los que se embarcan en Cádiz para ir a las Indias Orientales18, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinocial que te he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos19, sin que les quede ninguno, ni en todo el bajel le hallaránVII, si le pesan a oro20; y, así, puedes, Sancho, pasear una mano por un muslo, y si topares cosa viva, saldremos desta duda, y si no, pasado habemos.» II Capitulo XXIXL

** La expresión, “Ladran Sancho, luego cabalgamos”, o alguna similar, no aparece en ningún lado escrita en el Quijote.

** La expresión “con la Iglesia hemos topado” no tiene el significado que vulgarmente se le atribuye. En general se considera esa expresión como significativa del poder que tiene una institución como la Iglesia. Sin embargo eso se dice cuando Quijote y Sancho llegan al Toboso en busca del palacio de Dulcinea, y al tocar unos muros se dan cuenta que han topado con la iglesia del pueblo, no con el palacio buscado.

** La libertad es un valor muy importante para Cervantes. Pero el concepto de libertad tiene muchas acepciones. Para los liberales el concepto libertad se refiere a que el estado no debe interferir en la libertad del individuo ni en los contratos libres que efectúa. Sin embargo aquí Cervantes se refiere a no estar en cautiverio, como él lo estuvo en Argel y por cuestiones judiciales, y también el no deber nada a nadie, el no tener que agradecer a nadie el pan que come. Esto me viene muy bien para señalar que en Cádiz hay mucha gente que tiene poca libertad en el sentido cervantino porque deben su empleo a las élites burocráticas y políticas locales. Curiosamente suelen venir de familias franquistas y ser los más moralistas. El texto es el siguiente: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertadI así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres4. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitadII de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve5 me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre6. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo7!» XVIII

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