VI Las consecuencias negativas: ZapateroT
Todo esto tendría unas consecuencias muy negativas para el país: la subida al poder por accidente del personaje que envenenaría la vida política española a partir de entonces, Rodríguez Zapatero. Ni en lo del Prestige hubo razón, como señaló luego el juez, ni las elecciones del 14 de marzo de 2004 debieron haberse celebrado bajo aquellas condiciones, ni en el “No a la guerra” hubo fundamento: al poco se combatió y asesinó a Gadafi sin que los del “No a la guerra” aparecieran por ningún lado. Recuerdo que quedé muy desconcertado porque pocos días antes de estos acontecimientos inesperados y trágicos pensaba que España seguiría creciendo en todos los aspectos con un nuevo gobierno del PP, como auguraban todas las encuestas. Desde luego, lo que me rodeaba, lo que se leía y escuchaba en la ciudad, el carnaval de la calle (sin entrar en el tema del talento, que lo tiene y mucho) y en general los medios del pais, especialemte las tvs, estaban con el nuevo líder del PSOE, si no más a la izquierda.
El resultado del mandato de Zapatero, una figura política desconocida, que emergió accidentalmente, fue mucho peor del que se esperaba, aunque ya apuntaba maneras cuando en 2003 se sentó al paso de la bandera americana. Zapatero fue el primer mandatario después de la Transición en polarizar la sociedad, dividirla en buenos y malos y en reabrir viejas heridas. Como jefe de la izquierda, tuvo la envenenada habilidad, junto a los nacionalistas periféricos, de apropiarse de la legitimidad democrática histórica en detrimento de una derecha que nunca supo o quiso expllicar que la República fue destruida en primer lugar por el Frente Popular, quien en virtud de su espíritu revolucionario y totalitario, estableció un sistema de terror, caos y ruina.
Para contentar a Maragall, hizo resucitar al independentismo catalán, que era defendido entonces solo por el 10% de la población catalana, promulgó la ley de Memoria que cuestionaba la Transición, en el plano internacional se enemistó con los EEUU y en economía aumentó gasto, déficit y deuda, y finalmente tuvo que ser llamado a capítulo por las autoridades occidentales para que tomase medidas ante su negatividad a reconocer la gran crisis que ya asolaba al mundo. España estuvo a punto de ser intervenida internacionalmente, la famosa prima de riesgo nos puso al borde del colapso, así que el electorado lo mandó a casa y le dio una oportunidad generosa a Mariano Rajoy. Por entonces critiqué ferozmente el proceder de aquel gobierno de Zapatero. Por otra parte, tuve la satisfacción de que muchos de mis amigos, algunos compañeros de la clandestinidad dejaron de ser de izquierdas y evolucionaron a posiciones de centro derecha. Fue un magnífico reencuentro de complicidades políticas, aunque las vitales nunca me faltaron por fortuna.