III Los 80 y la socialdemocracia
Fue a partir de aquellas trabajadas reflexiones sobre la Transición y de las lecturas pertinentes, cuando fuí abandonando la vía revolucionaria y adentrándome en el camino de la socialdemocracia, aunque ya sin militar en ningún partido. El gobierno de González fue positivo y contribuyó a la modernización de España, incluso desde el punto de vista económico, con las intervenciones liberales de Boyer y Solchaga, salvo en lo que se refiere a la cacicada propia de Maduro de confiscar Rumasa, y a la enseñanza, con ese horror que fue la Logse, madrastra de todas las posteriores leyes educativas que han dado lugar a la enseñanza actual. Y para colmo la corrupción final del felipismo y su afán por subordinar el poder judicial al legislativo y ejecutivo, a lo que también contribuyó el PP.
Un momento decisivo en la evolución de España y de la izquierda tuvo lugar en 1986 con motivo de la convocatoria del referéndum de entrada o no en la OTAN. En contra del criterio de mi entorno más próximo, voté que sí. Fruto del intento de profundizar más allá de la propaganda de unos y otros, argumenté mi posición en unos escritos que discutí con mi amigo U., aunque aún no pensaba en publicar. Aquellas reflexiones me llevaron a comprender que Occidente encarnaba la auténtica civilización, anclada en los valores del estado de derecho, y a la necesidad de defenderlos militarmente. Como dijo JF Revel la verdadera revolución no estaba en Cuba sino en California o Suiza.