Por qué nos ha mentido tanto, presidente. Jorge Bustos

Actualizado Lunes, 19 junio 2023 – 13:35

La entrevista entera se redujo a una única pregunta sin respuesta que quedó flotando en el aire de las ondas como la canción de Dylan: por qué nos ha mentido tanto, presidente.

Por qué nos ha mentido tanto, presidente
JUANJO MARTÍNEFE

Los animales solo salen de su madriguera de confort cuando están desesperados, pero de la entrevista que Sánchez al fin concedió a Alsina me interesaban mayormente las preguntas. Una repuesta de Sánchez no importa a nadie porque procede de un animal invertebrado cuyo principal atributo es la liquidez: la abolición de la correspondencia entre lo dicho y lo hecho, entre la voluntad y la responsabilidad. Si se le inquiere por lo que ve cuando se mira al espejo, él contesta que pandemias y volcanes y guerras. La entrevista entera se redujo a una única pregunta sin respuesta que quedó flotando en el aire de las ondas como la canción de Dylan: por qué nos ha mentido tanto, presidente. “En qué”, tuvo el cuajo de replicar. No quiso Alsina rematarlo en un susurro: tengo una lista pero no hará falta, Pedro, porque todo tú eres mentira.

¿Cómo rehabilitar el estatuto de la verdad en nuestra vida pública? Ojalá se ocupe la ley del péndulo. Aznar fue el tónico vigorizante elegido por los españoles contra la descomposición felipista, como Zapatero encarnó el talante frente al endiosamiento aznarí, igual que Rajoy ofreció fiabilidad tecnocrática tras la ruina zapatera y del mismo modo que el decisionismo de Sánchez se benefició de cierto anhelo de iniciativa después de años de hipotensión marianista. Si la promesa de derogar el sanchismo le está funcionando a Feijóo es porque traduce un deseo profundo de restauración ética antes que política. A Feijóo se le pide algo previo a las necesarias reformas: que zurza el nexo roto entre las promesas y las deudas. Que amordace a los mercachifles del marketing político como al bardo de Astérix, que despida a los estrategas de la discordia y que eleve a las instituciones la cordialidad que es normal en las terrazas. Sobre todo que haga su tarea con humildad, a mil millas de la chulería sectaria que corre aún bajo los susurros de Sánchez y aflora en su mandíbula apretada.

Por eso el mayor peligro al que se enfrentará Feijóo -un peligro que puede venir lo mismo de Vox que de Nuevas Generaciones- es el revanchismo. La borrachera de euforia que pretenda legitimar un sanchismo de derechas. Se trata de restituir la neutralidad institucional, no de colonizar los despachos en sentido opuesto. Se trata de defender la igual libertad de todos, no el privilegio. Se trata de incluir a la última aldea en una idea ancha de España, no de acordonar lo español en la zona vip de una discoteca. A Feijóo le espera el folio en blanco de la historia por hacer; a Sánchez, si es coherente, quizá sus memorias escritas por otro.

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