Diputados alemanes supervisan sus colonias. Federico Jiménez Losantos

Diputados alemanes supervisan sus colonias

Actualizado Martes, 6 junio 2023 – 22:40

Si aquí hubiera dignidad, un grupo de parlamentarios españoles viajaría a Alemania a inspeccionar la minería de carbón y pediría el cierre de un sector rescatado para compensar la dependencia energética de Rusia

Cultivos de fresa en Ayamonte, Huelva.
Cultivos de fresa en Ayamonte, Huelva.JORGE GUERREROAFP

Es evidente el tufo racista de la visita a Doñana de un grupo de parlamentarios alemanes, encabezados por un sandía (verdes por fuera, rojos y anticapitalistas por dentro) y que sin la menor idea de la tecnología punta del sector agrario español, el más avanzado de Europa con Italia e Israel, pretende supervisar el regadío de las fresas porque, claro, esos seres inferiores del Mediterráneo, a saber cómo estarán hundiendo el planeta

Pero ¿qué se han creído estos tíos que somos? ¿Un país de la UE o una colonia de analfabetos que no sabe regar unos cultivos de altísima calidad con la menor cantidad de agua? ¿Tiene Alemania una agricultura como la de Huelva o Murcia? No la necesita, por el clima, pero ni la tiene ni la conoce. Detrás del viaje de estos quinquiocupas, que sólo representan a Alemania, no a la UE, aunque actúen como si la UE fuera suya, están los intereses de un grupo sindical socialista asociado al cultivo de la fresa alemana, cuya temporada coincide con la española pero que es mucho más cara y peor. El daño ya está hecho: las grandes superficies alemanas han dejado de comprar nuestra fresa. Ha bastado la visita al Lebensraum sostenible de estos tíos, que mangonean el Panel del Cambio Climático de la ONU y son lo más nocivo que ha producido Alemania desde el III Reich.

Dicen que los contactos de la expedición sandía son Monedero y Garzón, el que dijo en un diario inglés que España exportaba carne de “mala calidad” a Gran Bretaña y hundió el sector. Pero todo proviene del montaje político sobre Doñana de Sánchez y Teresa Ribera, la peor enemiga que ha tenido el campo español y que se apresuró a publicar un tuit sobre la supuesta “alarma en Alemania” sobre la fresa y la zona, cuando los regadíos están a 30 kilómetros de Doñana. No había ninguna alarma, sólo la sucia campaña de un sector y ese racismo mesiánico típico de los verdes, que con el falso cambio climático están destrozando la agricultura de verdad.

Si aquí hubiera dignidad, un grupo de parlamentarios españoles viajaría a Alemania a inspeccionar la minería de carbón y pediría el cierre de un sector rescatado para compensar la dependencia energética de Rusia, obra de Alemania. Siempre Über alles.

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