Las lipotimiaas morales de los varoncitos socialistas. Arcadi Espada

Actualizado Lunes, 15 mayo 2023 – 23:5

Estos varoncitos socialistas, tanto peores cuanto más noblotes, dicen ahora dos cosas divertidamente contradictorias y obscenamente falsas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.Jesus MonroyEFE

Estos varoncitos socialistas, tanto peores cuanto más noblotes, dicen ahora dos cosas divertidamente contradictorias y obscenamente falsas. La primera es que de ningún modo ellos irían a parte alguna con Bildu, cuando la evidencia prueba no que fueran sino que van, como miembros del PSOE que siguen siendo y destacados, incapaces de otra disidencia que la de faltar un día a un Comité Federal para volver al siguiente. La segunda es que no hay alternativa a los pactos con Bildu. Sobre la primera no hay mucho que decir: refleja la actitud del que trabaja a ambos lados de la calle. La segunda tiene más interés político. Por supuesto que hay alternativa a los pactos con los ex delincuentes catalanes y vascos. Es la del Partido Popular, y en especial la de este Partido Popular. No solo ha sido capaz de votar decisivamente la ley del un sí es no es, sino que llegó a dar su apoyo a la reforma del órgano de los jueces antes de que el PSOE le hiciera pasar por la sodomía arrogantemente calculada -dirás sí, sí, sí hasta el final- de la reforma de la sedición.

La indiferencia ante la mentira iguala en la práctica a los varoncitos con el Jefe y descubre su naturaleza común y el empeño compartido en el mantenimiento del poder a cualquier precio. Pero la doble moral de los varoncitos tiene más graves consecuencias para la verdad que el desacomplejado y recto proceder del Jefe. Invocando la superchería de la falta de alternativa -que, por supuesto, no extienden al PP y su falta de alternativas respecto a Vox- insinúan que el pacto con los ex delincuentes nacionalistas es un imponderable circunstancial, extraño a la naturaleza del PSOE, y enmascaran con eficacia electoralista el rumbo que desde Zapatero ha tomado el partido. El presidente del Gobierno y su mentor creen que el nacionalismo de Bildu y de Esquerra Republicana forma parte legítima de esa izquierda que él lidera, y están convencidos de que a la larga podrán llegar a un acuerdo de tipo confederal con ella -los más pusilánimes lo llaman «federalismo asimétrico»-, porque identifican la confederación con el carácter político real de España e incluso con el modo de supervivencia más plausible del Estado. Un proyecto legítimo, e incluso decente si insisten, que debería poder combatirse también desde la izquierda. Pero ahí están los varoncitos vigilando la costa y tratando de hacer creer que el PSOE es algo distinto a lo que ven nuestros ojos helados. Blindando la nómina del presente con sus lipotimias morales y engrosando el plan de pensiones para su inmediato porvenir.

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