Ripios a la Macarena. Alberto García Reyes

El pasodoble de Martínez Ares es una grosería por dos razones: porque se basa en una mentira que el autor no se ha esforzado en comprobar y porque está muy mal escrito

Ripios a la Macarena

MIGUEL HÉRNANDEZ

Alberto García Reyes

ALBERTO GARCÍA REYES

12/02/2023 a las 07:11h.

Ala Esperanza Macarena ya se le ha dicho todo. Le han escrito los más célebres poetas: Lorca, Alberti, Manuel Machado, Núñez de Herrera, Fernando Villalón, Rafael Laffón, Juan Sierra, Montesinos, Romero Murube, Girondo, Aquilino Duque, Rodríguez Buzón… Y también le han dedicado ya los más insoportables ripios. Su fuerza natural es tan arrasadora que a la Virgen ya no le quedan palabras del diccionario que recoger. Por eso su basílica es actualmente un lugar de peregrinación de personas de todo el mundo. Y por eso el pasodoble que le ha dedicado en el Carnaval de Cádiz el polémico Martínez Ares es una oda al sectarismo. Es triste que en una ciudad trimilenaria que ha parido a poetas de la talla de Cadalso, De Ory, Pemán o Quiñones se le otorgue esa misma categoría literaria a un coplista de rimas escolares y versos descuadrados. Es bochornoso que lo haga mientras intenta borrar de la memoria a Pemán. Y lo peor de todo, es humillante que para volcar todos sus prejuicios con la Iglesia el coplista de rimas colegiales también se atreva a atacar a Pemán sobre un escenario. Pero en esto consiste la tragedia del radicalismo. La decadencia cultural contemporánea es directamente proporcional a la polarización política, de manera que hoy un autor es muy bueno si dice lo que uno piensa y muy malo si dice lo contrario. El famoso sesgo de confirmación. La calidad intrínseca de una obra da igual. Un ripio infumable de Martínez Ares es mejor que un endecasílabo perfecto de Pemán.

En el pasodoble dedicado a la exhumación de Queipo de Llano y a la Macarena se ha llegado al paroxismo de esta tendencia. Es malo en todos los sentidos: en el fondo, en la forma literaria y en la música. El Carnaval de Cádiz es una fiesta de mucha enjundia que, además, vertebra socialmente a la ciudad. El ingenio gaditano es inabarcable. Pero cuidado con elevar lo popular a lo culto. Y mucho más cuidado con hacer pasar lo populista como cultura. Me explico. El problema de Martínez Ares no es su sesgada visión del mundo, tan legítima como cualquier otra, sino el grosor de sus opiniones, demasiadas veces exentas de conocimiento. En su copla a la Macarena expone una sarta de prejuicios que no se ha preocupado de contrastar, por lo que su posicionamiento se acaba basando en una mentira. Pero a quién le importa eso si la letra tiene efecto en las plazoletas de partidarios. No dejes que la realidad te estropee una copla.

about:blank

about:blank

Lo honesto por parte del autor habría sido contar también cómo tuvo que ser escondida la Virgen en un cajón para evitar que le metieran fuego. O por qué estaba enterrado ahí Queipo de Llano. Y, sobre todo, qué ha hecho la hermandad durante todos estos años para exhumarlo, que ha sido mucho y contundente. Pero eso le habría chafado el discurso. Porque si se hubiese preocupado por saberlo, seguro que no habría escrito una visión tan intolerante de la Esperanza. No la transcribo por pudor y porque en algunos pasajes se entiende a la comparsa menos que a Shakira. Pero es sorprendente escuchar que la exhumación de Queipo le pareció una «procesión del espanto» y que «jamás sonó más fascista la marcha de la Madrugada». ¡Pero cómo va a sonar fascista la tan reclamada exhumación! El ataque es gratuito y desconcertante. Y además está muy mal escrito. Otra de las razones por las que no transcribo la letra es que no podría separar los versos porque es imposible cuadrar en la métrica dos seguidos. Ya sabemos que los textos escritos para ser cantados tienen que acoplarse a la melodía y las métricas pueden ser muy variables, pero los buenos compositores siguen al menos un patrón. En fin, a lo que iba: la letra es un ejemplo perfecto de esta época de faranduleros travestidos de intelectuales. No me entretendré en explicarle a quien no está dispuesto a escuchar que la hermandad de la Macarena, como todas las de la Semana Santa de su Cádiz natal, se dejan el alma en ayudar a todos los que él dice defender. Tampoco discuto su libertad para decir lo que le plazca. Pero, por favor, no llamen poeta a un juntaletras. ¡Que la poesía es una cosa muy seria! La rima final es penas con Macarena. Ni en el pregón de una tertulia cofrade juvenil se cae tan bajo.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies