Progres gaditanos

Hay algunos progres gaditanos, asiduos a los medios, que suelen zaherir con frecuencia a los que consideran sus adversarios, en virtud de una auto superioridad moral, para nada secundada por sus comportamientos. La derecha gaditana por el contrario es menos hiriente, más educada, a veces se diría que apocada, consecuencia del abrumador predominio mediático-educativo “progresista” en el que se ve obligada a sobrevivir. Durante años los conservadores y liberales gaditanos han soportado en silencio cómo a diario se lanzan diatribas contra el gadita, el machito gaditano, el socio del Casino, el cadista, el facha, el capillita, el alumno de San Felipe, el liberal, el conservador, el católico, el que quiere que bajen impuestos, el carnavalero del Falla (nunca el callejero de extrema izquierda), el socio del Naútico, el burgués que se va a Vistahermosa, y así hasta el infinito, todos ellos metidos en el saco de los rancios y reaccionarios; la prueba de esa timidez excesiva conservadora es que casi nunca o nunca contraataca caricaturizando al personaje que de verdad ha mandado y manda en Cádiz desde hace décadas, poseído de la fatal arrogancia de Hayek, el progre gaditano, el cuqui de Cádiz, el “nosotros y nosotras” local. Ni siquiera el Carnaval, supuestamente crítico y plural, aunque en realidad monocorde y sectario, ha dicho ni “mu” al respecto. ¿A qué especie pertenece y donde pasta ese animalillo ibérico, en versión gaditana, tan cotidiano, tan contradictorio, pero tan temido y poco criticado?

Comencemos por el origen. El progre gaditano pureta, de ancestral protagonismo mediático y político (que es el que conozco más, el podemita me es ajeno, por fortuna) suele ser hijo de un franquista reconocido, en ocasiones directamente político, pero asimismo marino (también mercante), comerciante, médico, abogado, burócrata con poder o para mayor abundancia, militar(como el de Cristina Almeida o Celáa) o policía (como el caso de Sabina). A pesar de esta circunstancia de origen, habla pestes de todos los demás franquistas de la época, excepto de su padre, al que salva diciendo, que si se “comprometió” con su época, que si era más técnico que político, que si hizo el bien, etc. Pero claro, las cuentas no salen, pues si la mayoría de los franquistas, padres todos de progres, eran tan buenos, ¿ cómo dicen que el franquismo era tan malo ? El “protagonista” progre de Cádiz ha tenido que reconvertirse, y en ese afán, más de uno ha tenido que quitarse el “de” en su apellido, ocultar que fue de la OJE y/o borrar que perteneció durante su tierna infancia a ese simpático Batallón Infantil que fue a agasajar a la hija de Franco.

El cuqui afamado estudió en conocidos colegios de élite entonces acoplados al paisaje del régimen y hoy reconocidos como democráticos, y ya en la Universidad, se incorporó a las ideas antifranquistas con cierto retraso y en plena transición, por lo que evitó el riesgo de la clandestinidad.

La principal característica de esta fauna es su acceso al pesebre, su acoplamiento al estado, para lo cual vale cualquier administración estatal, institución paraestatal o empresa subvencionada por la administración. La derecha no es así (algunos hay), porque en general tienen despachos profesionales o empresas propias. La izquierda es más del estado y se le cae la baba cuando habla de “lo público”, aunque lo público genere en España un inmenso gasto, una desesperante burocratización, una irritante mala gestión y un corrupto nepotismo. En ese sentido, La Diputación y la Junta de Andalucía ha sido el hábitat natural predilecto del progre figurón, especialmente la Diputación, donde hay “enchufados” desde el Pleistoceno, en una metáfora de lo que es ser plenamente “sostenible”. Pero también cualquier otra institución como un Colegio profesional, una Caja, una Fundación, etc., son entornos proclives.

La universidad es otro gran medio donde se desenvuelve esta influyente “fauna”. El universitario “progresista” entró en ella de la mano de algún catedrático “facha”, amigo del progenitor, un origen que permanece oculto en la memoria local. Al final, el transcurrir del tiempo le otorga un puesto desde donde coloca a amigos y novias, que a su vez van haciendo lo mismo. Puede llegar incluso a “reptar”.

El arquitecto progre influyente es una variante de la especie, que se caracteriza por estar en contra del nuevo puente, del soterramiento, del automóvil, del nuevo estadio, de la nueva estación, del nuevo muelle, de los rellenos y de Puertatierra entera, pero sobre todo del Cádiz-3 (aunque nunca se hizo, quizás por desgracia) y del edificio de la Aduana, que “hay que derribar cueste lo que cueste”. Ninguno ha protestado por la fechoría de convertir el amarillo característico de la cúpula de la catedral en un color anaranjado-caca.

Otro de los ecosistemas proclives del “progresista” de Cádiz es la prensa. El ambicioso periodista cuqui empieza muy joven haciendo prácticas en cualquier periódico afín (por ejemplo, alguno reconvertido de franquista en socialdemócrata). Desde el principio su objetivo es hacer méritos ante la administración afecta dando caña a la “derechona”, cobrando una miseria y haciendo horarios eternos durante años, pero ay, esperando su momento, que siempre llega. Y llega en forma de gabinete de prensa de cualquier institución administrativa, por fin con buenos sueldos y trabajando (¿) de ocho a tres. Los más arribistas son nombrados ejecutivos de cualquier chiringuito de la Junta o Diputación, por ejemplo un Consejo audiovisual o del clima. Al final se puede llegar a ser ejecutivo de una televisión al servicio del neocomunismo, dirigir un Centro andaluz  o  presidir una Fundación feminista de igual-da, plena en mamandurrias.

Hay un grupo de mayor excelencia, al que se le debe reconocer el virtuosismo en el arte de pegar mangazos de dinero público (y encima de impartir lecciones de moral). Ejemplos: Si le gusta viajar, ha viajado a decenas de países del mundo entero “de válvula”, y además presumiendo de embajada cultural y escribiendo libros o haciendo reportajes sobre ello. Si le gusta el vino, -ya se sabe, la enología es muy importante- se ha bebido El Puerto, Jerez y especialmente Sanlúcar, a costa del contribuyente. Si es literato le han publicado ladrillos infumables, como corresponde a esta literaria “generación del plomo” hispánica, le han dado premios -se premian unos a otros, como se le criticaba a la derecha- y lo han nombrado cargos prescindibles con buenos sueldos; lo curioso es que al tiempo que “vive” del Presupuesto admira al gran Félix Bayón. Si es economista ha estado en todos los organismos inservibles y burocráticos que iban a reindustrializar la Bahía, y así.

El cuqui de Cádiz más socialdemócrata puede tener un chalecito en Roche o La Barrosa, aunque normalmente se considera menos burgués, y por tanto prefiere Los Caños, El Palmar o algún campito más pijipi de Chiclana, desde luego en terreno ilegal y a veces con información privilegiada. En Cádiz vive siempre en un barrio burgués: si es Puertatierra, en primera línea del Paseo Marítimo, en la zona de Bahía Blanca, Santa María del Mar o la Avenida; si es en el centro, en las zonas más nobles, la Alameda, San Antonio, plaza Mina y alrededores. Por supuesto no ha ido a Loreto o a Guillén Moreno en su vida, y no conoce a nadie de allí.  Desprecia al Casino Gaditano, una institución muy “facha y desagradable”, pero tiene sus propios “casinos” donde se encuentra con sus iguales de la casta: por ejemplo, antiguamente iba siempre a Alcances y al FIT (ahora no lo sé) y hoy acude a un ateneo republicano o a todos los actos que se celebran en la azotea de la casa de Pemán o de la Asociación de la Prensa, según reseña la idem. Deplora de las procesiones, menos de una, la que se hace cada año en honor de un santo laico, el bueno de Fernando Quiñones, al que dudo que le gustase lo que hacen en su nombre. Ahora piensan organizar la de otro santo, San Griñán, el corrupto más honrado de la Historia.

El progre gaditano figurón sirvió al PSOE mientras gobernó Andalucía durante más años que la Falange, gracias a su red clientelar corrupta de buenas personas. Pero algunos curiosamente, tras la jubilación o a punto de jubilarse, se ha pasado a Podemos, quizás en parte para desahogar su no vivido izquierdismo adolescente y demostrar que aun sigue siendo muy crítico (ja), y en parte porque ahí parecía haber futuro en cuanto a ventajas profesionales o de figurar. Como así ha pasado en algunos casos conocidos.

Por último, el cuqui local, como su homólogo hispánico, es partidario de que suban más los impuestos (claro, ¿si no de qué iba a haber dinero para sus chiringuitos?), ha sido cómplice, cuando no ha apoyado abiertamente, el indulto a los golpistas catalanes (como en el 34 su antecesor apoyó a revolucionarios y separatistas) y el traslado de asesinos vascos a su tierra para conseguir pronta libertad, quiere indultar a un corrupto andaluz de los suyos, con lo cual era mentira su indignación con la corrupción (sólo si era del PP), calla cuando una mujer no de su cuerda como Macarena Olona es agredida, o cuando se lapida a la mujer en Irán (de donde recibe dinero Podemos) y es partidario de una ley que va a castigar duramente a los que piensan con fundamento que la II República fue un intento revolucionario inevitablemente abortado. Eso sí, al principal hacedor de la democracia española y regidor de 40 años de prosperidad, al rey padre, le desea el exilio y algo peor.

Error de enfoque, error de detalle. No se les puede negar a algunos progres gaditanos que hayan trabajado mucho. De hecho, algunos son incansables. Pero el problema es que han trabajado toda su vida con un enfoque equivocado. Veamos. En cualquier actividad, hay dos tipos de errores. El error de detalle, es decir, cuando te equivocas en una fecha, en un lugar, en un detalle, etc. Ese error lo cometemos todos. El “intelectual” progre es muy quisquilloso con ese tipo de error. Es muy de archivo, muy del detallito. En cambio falla en el error sustancial, el de enfoque. Ejemplo, el universitario que le enseña a sus alumnos que la izquierda de la II República era plenamente democrática y la derecha no, cuando los primeros desde el principio usaron la violencia (imposición de la República en la calle, quema de conventos, golpe del 34), y más tarde formaron un Frente Popular compuesto por comunistas, socialistas revolucionarios, anarquistas y separatistas que instauraron un régimen de terror y que en la guerra fue pastoreado por Stalin, al tiempo que la CEDA fue escrupulosamente legal. O cuando se enseña que la Historia de tu país es despreciable, que la leyenda negra fue lo propio de España, etc. No sólo eso no es así sino que España (nombre que nunca pronuncia) tiene una Historia de orgullo, con grandes aportaciones civilizatorias.

Otros errores de enfoque. No importa que el periodista progre no tenga título (aunque esa es otra), puede ser trabajador, detallista y de cierto mérito, como así ocurre en algún caso. Lo que importa es que vive instalado en el error de enfoque. Por ejemplo, no comprende que Cádiz es una ciudad con altas rentas para ser del sur, con fuerte demanda, y el centro de una Bahía periférica que aumenta en población y desarrollo. Piensa que es muy pobre y que hay montar un pollo para que nos atiendan. O el arquitecto que está contra el nuevo estadio, contra el nuevo puente, contra el automóvil, contra el turismo, etc., es decir, contra el progreso y la prosperidad, e influye en el periodista anterior que no tiene criterio…O el que hace reportajes y equipara la miseria de La Habana a la de Cádiz….O el economista que cree que la prosperidad viene de la planificación del dinero público y no de incentivos a la empresa. En fin, errores gordos de enfoque que trasmiten a la población, creando así una ideología falsa y autodestructiva.

P.D. Que no se me enfade ningún amigo por algún comentario, obviamente no va con ellos.

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