Una revisión de todas las facetas creativas de Valdés Leal para acabar con su leyenda negra. Margot Molina. El País.

El Museo de Bellas Artes de Sevilla descubre en la mayor muestra del artista a un creador sin fronteras que introdujo la perspectiva en el barroco

Margot Molina

MARGOT MOLINASevilla – 03 DIC 2021

'Los desposorios' (1658), una de las obras de Valdés Leal en la que se aprecia su interés por la arquitectura y la perspectiva, en la muestra del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
‘Los desposorios’ (1658), una de las obras de Valdés Leal en la que se aprecia su interés por la arquitectura y la perspectiva, en la muestra del Museo de Bellas Artes de Sevilla.PACO PUENTES (EL PAÍS)

Los dos tenebrosos lienzos de las Postrimeríasque Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690) pintó para la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla presentan la muerte en toda su crudeza y recuerdan a los que las contemplan que toda gloria terrenal es efímera y lo único que importa es la salvación del alma. Estas vanitas causaron tal impacto en su época que marcaron para siempre a su autor como el “pintor de los muertos”. Un sambenito que le ha acompañado hasta hoy y del que el Museo de Bellas Artes de Sevilla pretende librarle con una gran exposición que conmemora el cuarto centenario de su nacimiento y que reúne, por primera vez, todas sus facetas creativas.

La directora del Bellas Artes, Valme Muñoz, está convencida de que las 88 obras reunidas en Valdés Leal (1622-1690) cambiarán el concepto que el gran público tiene del creador: “Ofrecemos una visión actualizada del artista que transformó los principios del barroco que imperaban en Sevilla con un estilo teatral, dinámico. Una factura inquieta puesta al servicio del gesto y la expresión. Es un artista de una desbordante fuerza creadora que empleó todos los recursos y técnicas a su alcance”, ha asegurado este jueves en la inauguración de la exposición, la mayor y más completa que se ha realizado hasta ahora del pintor sevillano y que contiene 63 piezas prestadas por museos nacionales e internacionales como el Prado, la National Gallery de Londres, el Kuntshalle de Hamburgo, el Nacional de Arte de Cataluña, la catedral de Sevilla o la Hermandad de la Santa Caridad, además de la Biblioteca Nacional y varias colecciones privadas.

Valdés Leal es el primer pintor barroco que incluye la perspectiva y la escenografía en sus obras. Crea un espacio arquitectónico en el que integra a las figuras, algo que comenzó a hacer después de su viaje a Madrid sobre 1655, cuando conoce el trabajo de Herrera el Mozo y de los hermanos Ricci”, ha explicado Ignacio Cano, conservador el Bellas Artes y uno de los tres comisarios de la muestra junto a Valme Muñoz e Ignacio Hermoso. “La visión teatral, el gesto y la expresión corporal son constantes en su obra. Él busca un camino distinto a sus coetáneos, sobre todo a Murillo y Zurbarán, en el que la pincelada manda sobre el dibujo, por lo que desdibuja la belleza formal en aras del efectismo. Pero es muy capaz de representar la belleza como puede verse en su Inmaculada Concepción de 1680″, precisa Cano, en un recorrido por la muestra dividida en tres secciones.

'San Jerónimo disputando con los doctores' (1657), un óleo de Valdés Leal que salió de España hace 200 años, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. / PACO PUENTES
‘San Jerónimo disputando con los doctores’ (1657), un óleo de Valdés Leal que salió de España hace 200 años, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. / PACO PUENTESPACO PUENTES (EL PAÍS)

La exposición, que estará abierta hasta el 27 de marzo de 2022, recupera temporalmente dos pinturas que salieron del país hace dos siglos. Una de ellas es San Jerónimo disputando con los doctores (1657), que forma parte de la serie de la vida del santo, se subastó en 2017 y volvió a España a la colección Alberto Cortina. El lienzo cuelga ahora junto a las tres de esa serie que posee la pinacoteca sevillana. La otra es Vanitas (1660), un memento mori que pertenece al museo Wadsworth Atheneum de Hartford (Estados Unidos) anterior a las Postrimerías, más dulce y que incluye libros de la época que, en opinión de Cano, el pintor podía tener en su biblioteca.

Los estudios realizados para la muestra han permitido autentificar la autoría de Cristo yacente (1672), un lienzo de una parroquia sevillana, que formó parte de uno de los retablos que Valdés Leal realizó en colaboración con el arquitecto Bernardo Simón de Pineda y el escultor Pedro Roldán. Artistas con los que colaboró en numerosos proyectos, entre los que destaca el altar mayor de la Caridad.

La Hermandad de la Caridad, de la que Valdés Leal formó parte y para la que realizó diversos encargos entre 1671 y 1685, ha prestado solo una de las Postrimerías, Finis gloriae mundi (1672), además de Retrato de Miguel de Mañara leyendo la Regla de la Caridad (1681), dos libros de actas pintados y una escultura de la Virgen del Rosario tallada y policromada por el artista en 1680.

'Virgen del Rosario' (1670) de la iglesia de San Andrés en Sevilla, una de las dos esculturas talladas y policromadas por Valdés Leal que se conservan. / PACO PUENTES
‘Virgen del Rosario’ (1670) de la iglesia de San Andrés en Sevilla, una de las dos esculturas talladas y policromadas por Valdés Leal que se conservan. / PACO PUENTESPACO PUENTES (EL PAÍS)

Junto a 15 de sus dibujos, dos esculturas ―las únicas que se conservan de su mano― y tres aguafuertes, la exposición presenta algunas de las policromías que realizó para otros artistas, como los dos ángeles pasionarios de Pedro Roldán o el San Isidoro de José de Arce. La muestra ilustra en la primera parte, El pintor de imaginería, cómo rompió con los cánones establecidos al introducir arquitecturas en sus composiciones. La segunda, El genio creador, exhibe dibujos junto a su trabajo como grabador y diseñador, especialmente los diseños de enormes decorados efímeros que realiza para la catedral de Sevilla con motivo de la canonización de San Fernando, a quien retrató en un gran óleo (334 x 210 centímetros) que pintó para la catedral de Jaén. Mientras que la tercera parte de la muestra se centra en las series que realizó para órdenes religiosas, en las que a menudo participaba su taller, del que también formaron parte su hija Luisa Morales, de quien pueden verse tres aguafuertes y la policromía de una escultura de Roldán, y su hijo Lucas Valdés, de quien se muestra una pintura en un reloj nocturno que perteneció al cardenal Spínola.

La última gran muestra de Valdés Leal ―de quien Enrique Valdivieso ha catalogado 253 obras incluidas las pinturas murales― se celebró en 1991 organizada por la pinacoteca sevillana y el Prado para conmemorar los 300 años de su fallecimiento, y reunió 82 obras, solo pinturas.

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