Genial Arcadi: “La casta Susana”

  • ARCADI ESPADA

Cuando las televisiones se ven hoy obligadas a pixelar los pezones de una mujer que toma el sol es irrevocable que la podemia ha conseguido su objetivo de acabar con el Régimen del 78.

Sergio Enríquez-Nistal
Sergio Enríquez-Nistal

La cadena pública ha producido un documental sobre Susana Estrada y su tiempo, que fue el de la Transición. Susana y el sexo, lo han llamado, en anacrónico eco de aquella Lucía. La joven Estrada se hizo famosa por desnudarse y por darle el pecho a Tierno Galván, en la foto hecha icono de la gran Marisa Flórez. Yo tenía interés por el documental. En especial por ver cómo la cadena pública afrontaba la mayor evidencia de cualquier acercamiento al personaje y su tiempo: la comparación con la mojigata ñoñería actualmente reinante.

Cuando las televisiones se ven hoy obligadas a pixelar los pezones de una mujer que toma el sol en la playa -me he enterado que es para proteger a los niños, salvo a los de teta, pobrecitos- es irrevocable que la podemia ha conseguido su objetivo de acabar con el Régimen del 78. Sin embargo, no hay en el documental más reflexión sobre el asunto que una luminosa intervención de Fjl, a partir de una carta suya de entonces al diario El País en que decía que la defensa de la libertad también pasaba por defender a Susana Estrada, procesada varias veces por escándalo público; y una brevísima alusión de la propia señora Estrada -que conserva sus muslos- a la ausencia de esa libertad en nuestro tiempo. O sea que el documental desprecia el filón cultural y político de discutir la sospecha de que entre las muchas superioridades del régimen del 78 estuviera también la libertad de cuerpos, que solo una aciaga mentalidad dualista puede separar de la libertad de conciencia.

Pero eso no es todo. Un amplio plantel de psicosociólogas espialidosas filmadas para la ocasión le perdona retrospectivamente la vida a la joven Estrada, porque sus desnudos tenían una finalidad política, que era la libertad de la mujer. Es decir, las mismas que distribuyen píxeles en los pezones para proteger a los niños y evitar el ultraje de las miradas lascivas y la cosificación de la mujer, celebran que hace cuarenta años los cuerpos desnudos de las mujeres fueran la Anunciación de la Libertad, nuestra señora. Alguna de nuestras psicofónicas, llevada de su entusiasmo pedagógico, pareció en un tris de comparar a la repentinamente casta Susana con aquella Helga, el misterio de la vida que a finales de los años 60 se puso a parir en los tres o cuatro cines de arte y ensayo de España, formando enloquecidas colas de paisanos, anhelantes de ver un coño aunque fuera de parto.

Aunque al cabo, mientras pasan los títulos de crédito, quedamos perfecta y disciplinadamente enterados de lo que acaece: hoy en España la libertad es vicio.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies